Sostengo el nombre de mi blog, porque me sigue dando muchas satisfacciones. Sin embargo en esta etapa de mi vida, este blog es el medio que elijo para expresarme sin cortapisas, sencillamente. Podrán ser materiales propios o ajenos - con las citas correspondientes - pero en todos los casos los he compartido por considerarlos de algún valor.
martes, 17 de marzo de 2015
jueves, 12 de marzo de 2015
viernes, 27 de febrero de 2015
De Nisman a Rafecas... Recordando a Chauncey Gardiner, aquel jardinero
-La denuncia de Nisman no tiene sustento
-Luego, después de una década de trabajo con un equipo especial solo tenía material para empapelar el edificio de tribunales.
-Fue designado por Néstor y resultó un inepto
-En diez años nadie se dio cuenta en la propia dinastía, que lo era.
-Tampoco lo advirtieron la CIA, el Mossad y cuanto servicio de inteligencia del enemigo ande dando vuelta por el mundo. Ni hablar de la SIDE/SI.
-Menos aún los que gastaban reverendamente su tiempo en amenazarlo.
-Igual al vicio y apostando a la pérdida de tiempo, se fueron pronunciando unos cuantos K advirtiéndoles que irían con "los tapones de punta" a 'escucharlo' al Congreso.
-De pronto el tipo tuvo un sincericidio y se mató, pero no hay pruebas que lo demuestren. Tal vez pagó a un sicario para que lo mate, porque él no se animaba. O lo mataron por fanatismo, por las dudas.
-Entonces, el caso Nisman probaría que en la Argentina aquel famoso jardinero de Jerzy Kosinski, Chauncey Gardiner, podría ser presidente y nadie se atrevería a pensar que es un inepto o es un imbécil o es un pelotudo.
-Luego, después de una década de trabajo con un equipo especial solo tenía material para empapelar el edificio de tribunales.
-Fue designado por Néstor y resultó un inepto
-En diez años nadie se dio cuenta en la propia dinastía, que lo era.
-Tampoco lo advirtieron la CIA, el Mossad y cuanto servicio de inteligencia del enemigo ande dando vuelta por el mundo. Ni hablar de la SIDE/SI.
-Menos aún los que gastaban reverendamente su tiempo en amenazarlo.
-Igual al vicio y apostando a la pérdida de tiempo, se fueron pronunciando unos cuantos K advirtiéndoles que irían con "los tapones de punta" a 'escucharlo' al Congreso.
-De pronto el tipo tuvo un sincericidio y se mató, pero no hay pruebas que lo demuestren. Tal vez pagó a un sicario para que lo mate, porque él no se animaba. O lo mataron por fanatismo, por las dudas.
-Entonces, el caso Nisman probaría que en la Argentina aquel famoso jardinero de Jerzy Kosinski, Chauncey Gardiner, podría ser presidente y nadie se atrevería a pensar que es un inepto o es un imbécil o es un pelotudo.
-Y seríamos nomás una república bananera.
-Y sí, capaz que todo ocurrió así y Rafecas tiene razón...
-Y sí, capaz que todo ocurrió así y Rafecas tiene razón...
domingo, 15 de febrero de 2015
En tiempos de chaya, los jóvenes y el puro presente
¿SOLO SOMOS ESPECTADORES DE LA
MUERTE DE NUESTROS JOVENES?
Vivimos un tiempo de
incertidumbre. Borges decía en el Fragmento 41 de un Evangelio Apócrifo que “Nada
se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar
como si fuera piedra la arena...”. Dicho en criollo básico: tratemos de
maniobrar en la incertidumbre y la complejidad como si aún existiera alguna
certeza y lo simple fuera posible.
Difícil, sí, pero imprescindible.
Y hay que ver qué certeza. Porque
si la certeza es una sobredosis de pragmatismo, seguiremos perdidos.
Es como si piedra y arena se nos
estuvieran confundiendo y ya no está para nada claro dónde estamos parados. Y
en este caso hablo de los adultos. Los adultos vistos como tales en cualquiera
de los roles que nos toca asumir: padres, amigos, compañeros de trabajo, jefes,
subalternos y dirigentes. Sobre todo dirigentes. Personas adultas. Personas
capaces de discernir cuestiones básicas de la vida.
Hace 15 años, haciendo una
investigación cualitativa sobre la construcción de identidad de los jóvenes, me
tocó entrevistar a varios de 12 a 18 años de La Rioja. La imagen que tenían por entonces de
nosotros, pensando en sus padres, docentes, clase dirigente en general, era que
no sabíamos qué hacer con nuestras propias vidas. Menos respecto de ellos. Pero
cuando les preguntaba cómo imaginaban sus propios futuros como adultos, las
únicas salidas que podían mencionar eran, obviamente, esas insatisfactorias
conocidas a través nuestro. Los adultos no éramos referentes de esos jóvenes.
En general, los jóvenes no encontraban referentes. Pero a la vez, somos el
mundo conocido.
Uno podría mirar esto en términos
de la ‘culpa’, tan religiosa como funcional. Y cargar las tintas sobre nosotros
mismos, abriéndonos las venas a través de un artículo como este para luego
dejar que se cierren y seguir como si tal cosa, post sincericidio. O también
podría mirarlo desde la más pagana responsabilidad, haciendo un mínimo esfuerzo
de autocrítica. Porque también nosotros estamos intentando construir sobre la
piedra. Y no nos sale bien siempre y vamos haciendo como podemos.
Si no hay mapas, no hay mapas
para nadie, no importa en qué franja etárea nos ubiquemos, cosa muy arbitraria,
por otra parte.
El punto es que aún sin mapas,
como decía Jesús Martín Barbero en La Plata en el año 98, omitimos ver que hace
falta construirlos ‘con’ los otros, con los jóvenes incluso, una vez que
aceptemos que no los tenemos. Ese primer paso de autoreconocimiento es el
necesario, aunque no el suficiente.
Somos los primeros en quejarnos
por esta incertidumbre que también se vive en el campo de los valores. Pagué
costos altos por decir en las aulas de la Facultad durante la última dictadura
que no había valores absolutos, más allá de su mera formulación. Que si bien en
la escala de todos los valores posibles la vida podría ser el principal, pues sin ella no hay nada, la vida no vale lo mismo en la paz que en la
guerra; en un contexto de inseguridad o sin él; con o sin calidad de vida. Hay demasiados peros, demasiados ‘atenuantes’
cuando se analiza caso por caso. Pero nadie puede negar que el valor de la vida
es jerárquicamente la base sobre la cual discutimos el resto.
Y, sin embargo, hace rato que el
discurso sobre la vida se ha distanciado de la vida misma. Hoy mismo, domingo
15 de febrero de 2015, nos impacta la muerte de una joven de 18 años que vino a
La Rioja desde Patquía para inscribirse en un profesorado. Tres días después de
su desaparición, su cuerpo fue encontrado quemado cerca del Golf Club. ¿Cuánto
valía la vida de Romina Ríos, una chica que seguramente, al haber proyectado
estudios superiores, debió haber pensado que tenía derecho a un futuro? Romina Ríos nos saca por un rato del limbo de
la chaya y del regreso al cotidiano, un poco gris, de la mayoría de nuestros
días.
¿Cuánto valía la vida de aquel joven de 18 años de Chepes, cuyo cuerpo
fue encontrado enterrado bajo cemento en el patio de la casa de un policía, él
mismo de 30 años, con cuya mujer, de 25 años, aparentemente el primero sostenía
una relación amorosa? Tres jóvenes de 18 a 30 años vieron tronchadas sus vidas,
de diferente manera, por una relación sexual. ¿Cuánto valían y cuánto valen
ahora?
Las estadísticas en nuestro país,
en la provincia de La Rioja, son poco confiables. Es cierto que los números,
que para muchos son materia inopinable, son claramente manipulables. Pero cada
tanto nos enteramos de estas ‘bajas’ singulares. No porque la gente grande se
muera por enfermedad o pura vejez, que
es normal. Como también decía Borges “morir es una costumbre que sabe tener la
gente”. No, no. Hablamos de muertes de quienes recién están empezando sus
vidas. Que mueren porque se suicidan, directa o indirectamente, porque se
cuelgan, se envenenan, toman hasta quedar atontados, mezclan cualquier tipo de
sustancia (incluso aquellas que nos ‘sacan’ a los adultos, en sus propias
casas) o se lanzan sin casco ni ninguna medida de protección a la calle como si
corrieran el Dakar en sus motos o sus autos y la velocidad fuera aquella que
uno necesita en casos de emergencia. Resulta que los conductores “pierden el
control” de lo que manejan “por razones que se investigan”. El diario El Independiente publicó en 2010 un
informe con el siguiente copete: “En
lo que va del 2010, La Rioja encabeza la tasa de accidentes viales con el 66
por ciento, según estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación. En nueve
meses hubo 48 víctimas fatales, casi el 70 por ciento tenían menos de 35 años y
en su mayoría fueron protagonizados por motociclistas”. (http://www.elindependiente.com.ar/papel/hoy/archivo/noticias_v.asp?209412)
Sólo basta con googlear algo así
como ‘suicidios la rioja jóvenes’ y, si quieren, incluir los años de
referencia. Por caso, un sitio digital de Chepes, preocupado por lo que pasa en
esa comunidad, reseña un trabajo de 2003 y dice que Hector Basile, en “El
suicidio de los adolescentes en Argentina” publicado por la Revista Argentina
de Clínica Neuropsiquiátrica, muestra que según los índices estadísticos
recogidos por el psicólogo durante el 2003 La Rioja se ubica como la segunda
provincia con mayor tasa de suicidios del país. (http://julio-chepeslarioja.blogspot.com.ar/2010/06/la-rioja-segunda-en-el-mapa-del.html).
La cuestión no parece haber mejorado
desde entonces, a juzgar por la cantidad de publicaciones que hablan de la ‘preocupación’
por este ‘flagelo’. Por ejemplo, en http://riojapolitica.com/2012/11/19/por-que-los-adolescentes-ocupan-un-lugar-tan-preponderante-en-las-estadisticas-sobre-suicidio/
se dice que este nuevo “estudio científico -uno de los pocos disponibles en
Argentina- indica, estimativamente, que el 25 % de los suicidios ocurre entre
los 15 y los 25 años, y que se trata de un problema de varias regiones del
país. De acuerdo a un informe elaborado en junio de 2010 por la Asociación para
Políticas Públicas, titulado ‘El Problema del suicidio adolescente en Argentina
1997-2008. Casos de niños y adolescentes’, las cifras son por demás alarmantes:
entre 1997 y 2008 en el país hubo 650 pérdidas de chicos entre 10 y 14 años,
por sus propias manos. El incremento fue de 30 a 60 casos anuales”. Fue
publicado en La Rioja en 2012.
A manera de síntesis, se puede
leer el artículo publicado en 2013 por el diario La Prensa: (http://www.laprensa.com.ar/417438-Mas-del-66-de-los-jovenes-muere-por-causas-evitables.note.aspx)
“Según el Boletín ‘Salud materno-infanto-juvenil en cifras 2013’, que publicó
recientemente la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) con el apoyo del Fondo
de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), más del 66% de las muertes
que se producen entre los jóvenes de 15 a 24 años se puede evitar”, como los
accidentes de tránsito y los suicidios.
Por supuesto, también se puede
buscar en internet la gran cantidad de manifestaciones sobre la “preocupación”
de nuestras dirigencias acerca de este problema, siempre como algo que les pasa
a los otros, no a nosotros. Sobre todo durante las campañas políticas.
Más allá y más acá de los datos,
lo que debería importar es que la vida no parece valer nada para muchos de
nuestros jóvenes.
A menos que la familia constituya
una red primaria de contención superlativa, que sus amigos y conocidos, alguna
que otra figura providencial se les cruce en el camino; que los propios chicos
encuentren en el arte, la ciencia, incluso la avidez por el dinero algún norte
interesante, los jóvenes se pierden en un presente puro y duro. Pese a los
discursos, ya no son el futuro. Son parte de un presente que los excluye y que
no les promete nada. Carecen de un horizonte que, aún construido de trabajo y
luchas, valga la pena. Y los demás miramos lo anecdótico, porque no estamos
pudiendo ver la magnitud del daño que estamos haciendo aún sin querer en la
mayoría de los casos, pero respecto del cual no nos podemos hacer los
distraídos. No debemos. No deberíamos. Aunque fuera por un instinto básico de
supervivencia como sociedad, como familia.
De arriba hacia abajo; un poco
más o un poco menos. Salvo excepciones honrosas, actuamos como si hubiéramos
perdido instintos básicos de preservación, aunque para lograrlo haya que hacer
cosas odiosas en el momento, como poner límites. Los adultos no ponemos ni nos
ponemos límites, nos resulta complicado
contraer compromisos en el tiempo y no sostenemos aquellos que sí hemos contraído
alguna vez.
A veces, sobre todo en las redes
conversacionales virtuales o presenciales, pienso que tal vez lo que se han
corrido demasiado sean los límites. Los límites del decoro, por ejemplo, que no
tienen nada que ver con una falsa moralina. Como si todo pudiera mostrarse en
su crudeza, en su obscenidad y hasta la supuesta preocupación por algo con
apariencia de valor fuera una desfachatez. ¿Cómo si no procesar dichos como
éste?: “Me fui, porque una cosa es que
falles en un sentido u otro porque te lo piden, pero ya que cobres por eso…” (ex
juez). ¿Perdón? ¿De qué hablamos? ¿De cobrar directamente una determinada suma
de dinero o de estar permanentemente pagando por el ‘privilegio’ de estar en un
cargo que supuestamente se ganó por propio mérito y esfuerzo? ¿Qué es más
corrupto? Y hablamos de un juez, del garante último de nuestros derechos…
Pero no hace falta tomar tanta ‘altura’.
Un sobrevuelo rasante por la realidad nos permite, a diario, escuchar palabras
como éstas: “¿qué, vos querés que yo sea el único pelotudo/a que se opone?
¡Mirá cómo les va a los pelotudos/pelotudas que se hacen los quijotes!”. Y
miro. Y a muchos les va mal. Les va mal
en un contexto en el que se privilegian los resultados por sobre los procesos y
en que esos resultados son visibles, contantes y sonantes. Y sí. Resulta que
estos ‘pelotudos/as’ no tienen trabajo o son castigados de diferente manera, cada
tanto reciben algunos palos, normalmente comentarios críticos sotto voce. O, en
otros casos hasta por ahí terminan muertos, en circunstancias dudosas. Sí,
visto así más vale ser un mediocre, uno del montón, y seguir la corriente.
Nuestra provincia, nuestro país,
no está dando respuestas. Pero todos somos La Rioja y todos somos Argentina,
aunque cuanto más arriba nos posicionemos, más responsabilidad tengamos que
asumir.
Tal vez lo que nos pasa es que no
sólo ignoramos cómo maniobrar en la incertidumbre, sino que la corrupción nos
está carcomiendo hasta los huesos. Dicen que la corrupción mata. Y sí, pero no
sólo la corrupción económica. Mata la falta de apego a las leyes, la omisión de
justicia, el todo vale, la pobreza estructural, la impunidad, la mentira. Eso
nos mata. Nos mata como sociedad, porque si sólo somos espectadores de la
muerte de nuestros jóvenes, nos estamos volviendo una sociedad impotente,
indiferente, vacía, en la que todos sabemos que todos sabemos. Una sociedad
hipócrita en la que los poderosos hacen lo que quieren, dicen lo que les
parece, se “andan comiendo el maizal y todavía andan gritando”, como canta
Ramón Navarro en la Chaya del Corcelito, y los débiles se convierten en
cómplices y bajan la cabeza para que les tiren harina.
La Rioja, 15/02/2015
María Rosa Di Santo
viernes, 6 de febrero de 2015
Crónicas de viaje: La Rioja al oeste
| Talampaya visto desde Aicuña |
48 horas, 600
kilómetros y una postal que habla de La Rioja
Por María Rosa Di Santo
Es cuestión de largarse a
revisitar el propio lugar. Con cualquier excusa, por ejemplo que viene gente
que no conoce y uno se ofrece para acompañarla. Incluso eso lo hace más que
interesante, porque el intercambio se genera entre los ojos nuevos del otro y
los ojos habituados.
¿Qué conviene hacer como plan?
¿por dónde andar que valga la pena y en el corto tiempo implique llevarse una
imagen de La Rioja?
Elegimos casi casi por el afecto.
Hacemos base en Aicuña, departamento Felpe Varela, por varias razones: está a
300 kilómetros de la capital de la provincia; salvo diez kilómetros de tierra,
tiene buenos caminos aunque hay que circular con precaución en estas épocas de
crecientes en ríos normalmente secos que aparecen como trombas; es el ir a
meterse en la montaña, estar ahí, de manera tal que cuando uno mira cerquita,
está mirando en pequeño todo lo que el paisaje le ofrece; está a unos 100
kilómetros del parque nacional de Talampaya, un espacio singular que los
visitantes desconocen; a unos 100 kilómetros del camino por la cordillera y es
parte de un valle, el del Bermejo, que es una fiesta del color y silencio.
Además, cuenta con un sitio donde uno se siente en familia: se come y se duerme
bien, si hace frío hay abrigo y si hace calor, una pileta de agua tan fresca
como la que corre por las aguadas.
Es principios de febrero. Salimos
de La Rioja con el tanque lleno en un auto común. Nuestro recorrido no prevé la
necesidad de uan 4x4. Son las 16 y claro, hace calor. Con aire, pasa. Vamos por
la ruta nacional 38, los Llanos, hacia Patquía, lugar del que no tengo mucho
para decir salvo que es un cruce estratégico de caminos, no lo suficientemente
valorado ni siquiera comercialmente (aquí empalman las rutas a Córdoba y Buenos
Aires con el Noroeste y Cuyo, incluyendo los pasos internacionales a Chile y
Bolivia). Desde allí se dobla por la ruta provincial 150 que luego se
convertirá en la nacional 76, en un tramo llano donde lo mejor para ver es la
punta sur del cordón del Velazco a la derecha. Pero no por mucho tiempo. A los
120 kilómetros, aproximadamente, aparece El Chiflón. Hay una cierta vacilación al
interior del auto, durante la cual los locales comentamos a los visitantes las
características del lugar y decidimos ingresar.
El Chiflón
| El Chiflón |
Desde la galería del parador nos
observa Paco, un hombre con varias décadas a cuestas y los rasgos de la gente
de ‘por acá’. Primero callados, atentos, oscuros, correctamente vestidos, con
la piel endurecida por el sol y el viento. Lo que se dice un hombre del chiflón.
Pero es una joven la que nos invita a pasar, recita brevemente la información
básica acerca de los circuitos que existen y que pueden hacerse en este momento
en el parque provincial, su duración y sus costos. Vamos a hacer el primer
circuito por la hora, porque ellos cierran a las 18 y nosotros tenemos que
seguir viaje y, en lo posible, llegar antes del anochecer. Son 100 pesos por
cabeza. En efectivo. En el interior de La Rioja, aún en los parques más
desarrollados turísticamente, como Talampaya o Laguna Brava, las tarjetas de
crédito y débito no existen. Asi que hay que llevar dinero contante y sonante;
y ya que estamos otras recomendaciones básicas:
-agua fresca y agua caliente para
alguna infusión porque capaz por kilómetros y kilómetros no tendremos recarga;
-siempre que se encuentre un
baño, ir. El próximo estará lejos.
-siempre que haya una estación de
servicio y tenga combustible, cargar. La próxima estará lejos y por ahí ni
siquiera habrá nafta.
-en La Rioja los cajeros
automáticos escasean. Ni qué decir en el interior. Y no siempre han sido
convenientemente cargados o siquiera funcionan.
| El Chiflón |
Subimos a Paco al auto para
avanzar más rápidamente que a pie hasta los puntos de interés del parque y
llegar al cañón mismo. El tiempo no ayuda, pero a la vez sí, porque resulta que
a poco de entrar en el cañón el sol es tapado por los muros de arena y arcilla
compactadas y el aire es fresco y el clima no agobia.
Como los viejos jugadores de
truco, Paco nos va tanteando con un “¿qués lo que pasa?” hasta que, una media hora
después, ya se siente a sus anchas y junto a descripciones imaginarias de
geoformas que se preocupa por corroborar que vemos, como él, ameniza su tarea
de guía con refranes, modismos y chistes. Paco es pícaro y ama su lugar.
Transmite con pasión lo que sabe como viejo baqueano y también lo que descubrió
que no sabía cuando los profesionales empezaron a dejarle pispear “el libro del
geólogo” que, de cualquier manera, todavía no ha sido terminado porque desde
hace tres años no se logra ejecutar la partida. O sea, la plata no aparece. “Ahora
me ha dicho que la plata apareció, entonces enseguida nomás va a venir y
terminar la tarea, para que nosotros, que no somos guías, podamos darles más
información, porque así no sabimos casi
nada, ni la cuarta parte sabimos nosotros de lo que hay aquí”.
| Paco enseñándonos lo que sabe y también lo que no sabe |
“¿Y, cómo vamos? ¿Les va
gustando?” pregunta con interés a medida que avanzamos por el parque, vemos la
gallina; el hongo; el loro barranquero; el pinchudo ‘asiento de suegra’, el dinosaurio y
hasta una carpa que nos ofrece por si no tenemos dónde pasar esa noche…. Todo
de tierra, salvo el cactus, sometida por millones de años al viento y al agua,
que es escasa, pero cae “dos veces al año” y se deja sentir.
| El Chiflón. En el centro, el hongo y hacia el fondo, izquierda, la carpita |
En su relato nos
cuenta la historia de la vida, describiendo las capas geológicas y las huellas
de los huarpes y diaguitas que habitaron la zona; las semillas con hierbas
‘raras’ que los pájaros trajeron en sus ‘buches’ cuando debieron emigrar de
otras zonas, de la “lejura”; se interrumpe para llamar a los cóndores con un
fuerte “¡¡chujú, chujú!!!”, avisándoles que tienen el último público del día
porque “capaz que los vemos antes de que vayan a dormir”. ¡Y los
vemos!!!!!!!!!!!!!!!! A los dos que está seguro que han hecho de las alturas de
El Chiflón su casa.
| A lo lejos, un cóndor. El Chiflón |
“En veinte minutos llegan al
final del recorrido” nos advierte Paco, expectante, porque parece querer seguir
pese a que su turno terminó hace casi una hora y media. Junto a él calculamos
cuánto nos falta y nos acordamos de los últimos diez kilómetros de tierra hasta
Aicuña y no queremos llegar de noche… y damos la vuelta. Antes de partir, firmamos el libro de visitas.
Paco podría tener tantos amigos
como años. Cuando subimos al auto, cierra con llave la puerta del parador.
Hemos visto que al lado están construyendo cabañas. Nos contó que este último
año hicieron la perforación y encontraron agua a unos 100 metros de profundidad.
Y eso está bueno, porque el paraje se sostiene gracias a que viene un camión
tanque cada 15 días. Pero tememos por Paco y su familia y los pocos lugareños
que van quedando, porque ¿quién sabe? Capaz que el capital se lleva puesta la
cooperativa y a ellos les queda volver a sus casas y vivir de planes sociales,
como la gran mayoría de la poca gente que va quedando en un interior que tiende
a despoblarse aunque sea para ir a buscar una vida hacinada y maloliente en los
arrabales de alguna ciudad.
En ese caso, sería el resto de la
gente y los potenciales visitantes los que se perderían a Paco. Un Paco
consciente de que la capacitación que se necesita es mejor que la reciban “los
más jóvenes, porque yo ya no estoy para eso”. Y nosotros pensamos que, de
alguna extraña manera, hemos tenido un privilegio.
Aicuña
| Aicuña. Calle de ingreso |
Pasamos enseguida por La Torre y
nos prometemos unos de sus míticos sándwiches para la vuelta, pero elegimos no
distraernos. A Aicuña. En el empalme con la ruta 40 doblamos a la derecha y el
paisaje sigue siendo una fiesta. Vamos con el cordón del Famatina al frente,
con mucha nieve en la cima, en medio de un estallido de rojos que
paulatinamente se apagan. A los casi 50
kilómetros doblamos a la derecha. Diez más y Aicuña nos recibe de noche.
| Aicuña |
Napolitana de pollo grillado con
papas fritas y ensalada de tomate. Antes aceitunas y nueces de la zona,
quesitos y cerveza helada. Como reyes.
El día siguiente se lo dedicamos
a Aicuña. ¿219 habitantes? Es uno de los pueblos más viejos de la provincia,
nos cuenta el Dante anfitrión, que construye todo el tiempo su casa albergue,
nos enseña cómo se hace el suelocemento y hasta cómo se separa la paja del
trigo. Guiso de lentejas con arroz y panceta. De rechupete. Siesta de pileta.
Tarde de larguísimas caminatas a La Ciénaga, que no es tal sino un lugar bajo
con abundante vegetación a lo largo de un riacho cristalino y cantor; una
subida hasta el lugar dónde, allá por la segunda mitad del siglo XIX, los
lugareños ocultaron la imagen de la virgen del Rosario, patrona del lugar, para
protegerla de los supuestos ataques de Felipe Varela, el último caudillo, que
según los unitarios venía arrasando iglesias e imágenes después de la derrota
en el Pozo de Vargas. Nada pasó, pero el lugar persiste con una réplica. Y la
imagen original, la ‘buena’, es subida por los pobladores en octubre hasta ese
mismo lugar para pasar el día, rezar, hacer o cumplir promesas y escuchar
música en el escenario montado en el medio de la piedra. El resto del tiempo
las avispas son las dueñas del lugar, aunque hay restos de velas y fósforos en
condiciones, por las dudas algún peregrino extemporáneo.
Bajamos, algunos por el camino de
ida; una, que se anticipa, no advierte que va caminando por el lecho de un río.
Todo lleva a un mismo lugar, el pueblo, y siempre es posible orientarse por la
imagen de otra virgen, india de nariz respingada, que preside el caserío desde
su mirador. El problema es que ahí descubrimos que el pueblo está cercado y las
púas hacen difícil reingresar. Por suerte, lo logramos antes de que caiga la
noche y no nos hayamos cruzado con un solo cristiano. La puesta del sol es una
experiencia que se vive mejor junto a esa virgen guía, en altura, con todos los
cerros a la vista.
| El mirador de la virgen - Aicuña |
Aceitunas, nueces y queso para
esperar las riquísimas tartas que es lo único, aparte del baño, que nos separa
del sueño.
De regreso por Talampaya
Al otro día, temprano, Aicuña
queda atrás. Retomamos la 40 en sentido oeste hacia Villa Unión, para doblar
luego a la izquierda a Talampaya. Pero antes nos demudamos cuando una curva nos
presenta una imagen de 360° del valle del Bermejo que está entre lo mejor que
uno puede llegar a ver en la vida. Se impone escala en Villa Unión.
Combustible. Cajeros automáticos. Ruta. Control más exhaustivo de la policía
porque “hay un operativo”. Y Talampaya.
El parque, patrimonio natural y
cultural de la humanidad, ha mejorado sustancialmente sus servicios en los
últimos años. Dos de nosotros van a internarse en el cañón en un moderno
camión-ómnibus cuyo techo se abre a voluntad para no perderse nada a cambio de
300 pesos por persona. El servicio que reciben durante el trayecto es muy
profesional. Todo está controlado. Inmediatamente nos acordamos de Paco.
Los otros dos nos quedamos en el
parador, donde hay aire, porque son las 10,30 y durante tres horas vamos a
esperar a los visitantes. Talampaya es un recorrido que ya hemos hecho varias
veces.
Confiamos en el wi fi. Mal hecho.
Internet es sólo para algunos: los guardaparques. Nos acomodamos en el comedor,
frescos, sin que nos exijan consumición hasta que ver tanta gente moviendo la
mandíbula y un reloj que marca las 12,30 nos abren el apetito. Nada es
demasiado caro y se paga lo mismo que en cualquier otro lado.
La gente llega, compra los
circuitos de paseo y hace tiempo en el
parador permanentemente. Cada hora hay una excursión. El sol, obeso, es el amo
y señor de la situación. Se escuchan y ven diferentes idiomas y tipos de
personas. Capaz es una pena que sólo esté
abierto de 8 a 18 en el verano. Debe ser alucinante por la noche. Pero eso
también está previsto: las noches de luna llena, dos antes y dos después, se
pueden tomar paseos nocturnos, informan los guías. Y uno suspira.
jueves, 29 de enero de 2015
Caso Alberto Nisman y la república bananera que no queremos
Ya no está. Circunstancias 'dudosas' se cargaron la vida de un fiscal federal designado como 'especial' por Néstor Kirchner para investigar nada menos que el peor ataque terrorista sufrido por la Argentina hace 20 años. Hace su trabajo durante 10 años y cuando entiende que hay algo para denunciar, resulta que el propio, el mismo gobierno, descubre sus conexiones con Estados Unidos y el Mossad y aparece muerto. No hay condolencias oficiales ni un día de duelo nacional. Nada. Sólo sospechas sobre todo lo que no sean ellos mismos.
Me niego a ser parte de una república bananera, funcional sólo a la corrupción y la mafia.
Con sinceridad y por respeto al sistema y pura memoria, espero a diciembre 2015.
Difícilmente lo que venga sea más malo, a diferencia de lo que ellos mismos dicen.
En definitiva, que sea más o menos malo dependerá de nosotros, los ciudadanos, que ya va siendo hora de que dejemos de creer en los reyes magos.
Los cuentitos están bien para dormirse, pero nada más que para eso. Sobre todo a cierta edad.
María Rosa Di Santo
Me niego a ser parte de una república bananera, funcional sólo a la corrupción y la mafia.
Con sinceridad y por respeto al sistema y pura memoria, espero a diciembre 2015.
Difícilmente lo que venga sea más malo, a diferencia de lo que ellos mismos dicen.
En definitiva, que sea más o menos malo dependerá de nosotros, los ciudadanos, que ya va siendo hora de que dejemos de creer en los reyes magos.
Los cuentitos están bien para dormirse, pero nada más que para eso. Sobre todo a cierta edad.
María Rosa Di Santo
domingo, 25 de enero de 2015
sábado, 24 de enero de 2015
El periodista que dio la noticia sobre la muerte de Nisman se tuvo que ir del país
FOPEA SE SOLIDARIZA CON DAMIÁN PACHTER Y PIDE A LAS AUTORIDADES EXTREMAR LA SEGURIDAD DE LOS PERIODISTAS
El periodista Damián Pachter, de The Buenos Aires Herald, quien dio la primicia sobre un incidente en la casa del fiscal Alberto Nisman, (luego confirmó su muerte) en su cuenta personal de Twitter, decidió abandonar el país ya que temía por su seguridad, según informó a FOPEA.
En la comunicación mantenida hoy, Pachter explicó que ayer viernes, fue víctima de seguimientos sospechosos por parte de personas que no pudo identificar y sintió que su vida estaba en riesgo, por lo que hace pocas horas dejó la Argentina. FOPEA se solidariza con Pachter y con todos los colegas que atraviesan una situación similar de tensión y de miedo mientras continúan abocados a la cobertura del deceso del fiscal. La decisión del periodista de The Buenos Aires Herald debe servir de atención ante un estado de máxima alerta que atraviesa a buena parte de la profesión y que genera angustia en sus familiares directos. FOPEA pide a las autoridades correspondientes, de los distintos poderes del Estado, la máxima atención a la seguridad de los periodistas en estos momentos y una rápida y veloz respuesta ante las denuncias que se puedan producir.
En la comunicación mantenida hoy, Pachter explicó que ayer viernes, fue víctima de seguimientos sospechosos por parte de personas que no pudo identificar y sintió que su vida estaba en riesgo, por lo que hace pocas horas dejó la Argentina. FOPEA se solidariza con Pachter y con todos los colegas que atraviesan una situación similar de tensión y de miedo mientras continúan abocados a la cobertura del deceso del fiscal. La decisión del periodista de The Buenos Aires Herald debe servir de atención ante un estado de máxima alerta que atraviesa a buena parte de la profesión y que genera angustia en sus familiares directos. FOPEA pide a las autoridades correspondientes, de los distintos poderes del Estado, la máxima atención a la seguridad de los periodistas en estos momentos y una rápida y veloz respuesta ante las denuncias que se puedan producir.
Foro de Periodismo Argentino - FOPEA
Sábado 24 de enero
viernes, 23 de enero de 2015
Muerte dudosa del fiscal Nisman: Pronunciamiento de Plataforma 2012
Pronunciamiento de Plataforma 2012
frente a la muerte del fiscal Nisman
22 de enero de 2015
Plataforma 2012 expresa su preocupación y alarma frente a las confusas circunstancias de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Este doloroso hecho confirma el profundo deterioro institucional de la Argentina, que se expresa, entre otras cosas, en la ausencia de un Poder Judicial autónomo del Poder Ejecutivo, en la manipulación de los servicios de inteligencia para fines políticos, en el aval por parte del Poder Legislativo de pactos cuyos contenidos no son conocidos por la ciudadanía y que en muchos casos comprometen la propia soberanía del país; en una Presidenta que en pos de sus objetivos de control absoluto, al margen de la ciudadanía, designa como Jefe del Ejército al General Milani, acusado por violación a los derechos humanos durante la última dictadura militar, que desde el Servicio de Inteligencia del Ejército ha estado in volucrado en el Proyecto X, destinado a espiar a organizaciones sociales y activistas. Una Presidenta que promueve la descalificación y la denigración de cualquier denunciante que cuestione a los integrantes del Poder Ejecutivo.
Salvo muy contadas excepciones, la irresponsabilidad e inoperancia de los políticos de los distintos grupos hegemónicos se ha puesto de manifiesto en este trágico episodio. Gobierno y una gran parte de la oposición se comportan como comentaristas de la realidad, desde afuera, como si fuesen columnistas de los medios de comunicación, sin asumir las responsabilidades que les caben según sus funciones. Asimismo, jamás entró en funcionamiento la Comisión Bicameral del Congreso de la Nación que debiera controlar los Servicios de Inteligencia (Comisión Bicameral Permanente de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso Nacional).
La muerte del fiscal Nisman es un retroceso más en la búsqueda de verdad y justicia en uno de los más trágicos atentados perpetrados en el país, y que continúa impune. Es por ello que como colectivo nos sumamos a todas aquellas iniciativas ciudadanas que están exigiendo justicia y transparencia a los poderes del Estado, con el objeto de garantizar la independencia y la celeridad del proceso investigativo y judicial. Asimismo, promovemos que se aparte sin demoras de sus cargos públicos a los responsables de la manipulación de los hechos y del escenario del crimen, y que se asegure la inviolabilidad de las pruebas y la estabilidad y seguridad de los fiscales.
En definitiva: que se avance en el esclarecimiento del atentado a la AMIA y la Embajada de Israel, como así también en las desapariciones sin esclarecer de luchadores sociales y testigos de causas ocurridos duran te este gobierno. Por último, exigimos el desmantelamiento inmediato de la Secretaría de Inteligencia y exhortamos a que se convoque, de manera urgente, a sesiones extraordinarias al Congreso Nacional con el objeto de promover la apertura de un debate público, participativo y abierto a la ciudadanía respecto de cuáles deberían ser los objetivos, el funcionamiento y debidos controles de los organismos de inteligencia del Estado para el fortalecimiento de la vapuleada democracia en el país.
Grupo Promotor: Osvaldo Acerbo, Mirta Antonelli, Jonatan Baldiviezo, Héctor Bidonde, Jorge Brega, José Emilio Burucúa, Diana Dowek, Lucila Edelman, Roberto Gargarella, Adriana Genta, Diana Kordon, Darío Lagos, Alicia Lissidini, Rubén Lo Vuolo, Gabriela Massuh, Marcelo Plana, Daniel Rodríguez, Ana Sarchione, Maristella Svampa, Nicolás Tauber Sanz, Osvaldo Tc herkaski, Jaco Tieffenberg, Enrique Viale, Patricia Zangaro.
domingo, 18 de enero de 2015
viernes, 16 de enero de 2015
domingo, 11 de enero de 2015
Reserva natural Laguna Brava: La magia de la cordillera riojana
La Laguna Brava es un sitio RAMSAR, es decir un humedal de
importancia internacional para las aves acuáticas del altiplano; y a la vez una
reserva natural de vicuñas y flamencos
de 50 kilómetros cuadrados de superficie. Está a 4.320 metros de altura
y mide 17 kilómetros de largo por 3 kilómetros de ancho.
Pero básicamente este extraño espejo de agua salina y ácida,
poco profunda, con géiseres, poblada de estilizados flamencos blancos y rosados
de setiembre a marzo, es el centro de la fiesta. Una fiesta para la mirada, se
mire en el sentido que se mire. La laguna está rodeada por cerros que aparentan
haber sido alfombrados combinando una paleta de colores, desde el rosa al ocre,
pasando por grises, verdes, azules, rojos y manchones de blanco y negro, como
tirados desde las cimas desde inmensos tinteros.
Se trata, en la mayoría de los casos, de los volcanes
inactivos Pissis (6.795 metros de altura); Bonete Chico (6.759 metros); Bonete
Grande (5.943 metros. Sí, es más bajo, pero su pico más voluminoso); y Veladero
(6.463 metros), entre los más altos.
Llegar a la Laguna Brava, ascendiendo hasta sus más de 4.300
metros de altura, es una aventura de unas 7 horas en total – entre ida y vuelta
- que debe hacerse acompañado por baqueanos guías que, organizados en una
cooperativa de pobladores de la localidad de Vinchina, nos aseguran asistencia,
comunicación y buena calidad de información, coordinando caravanas de vehículos
4x4 y automóviles comunes. La Cooperativa Laguna Brava (tiene Facebook) se
formó luego de que en 2008 una pareja de turistas rosarinos perdiera la vida en
la zona, atrapados por el azote del viento blanco. Sólo parte del camino está
pavimentado y hay otros tramos en obra.
Vinchina es una localidad que se desarrolla a lo largo de
una calle de 7 kilómetros que coincide con el trazado de la ruta nacional 76 en
sentido norte, siempre en el valle del Bermejo, y desde allí, doblando al
oeste, se inicia el ascenso desde los casi 1.500 metros de altura sobre el
nivel del mar a lo largo de unos 90 kilómetros. Dista 335 kilómetros desde la
capital riojana y 66 kilómetros desde Villa Unión, adonde cruza la ruta
nacional 40.
Portando un equipo de comunicación por auto, el guía nos lleva
hacia el ingreso a la oblicua Quebrada de La Troya, una belleza natural en sí
misma que es producto de la presión de los plegamientos que originaron la
cordillera. Arena endurecida que adopta formas caprichosas, como bolas y finas
láminas que cuelgan de los techos y paredes de cuevas, todo fruto de miles de
años de erosión.
| Quebrada de la Troya |
Se sigue por un valle donde están los últimos pueblos que
existen hasta el límite, Bajo y Alto Jagué; de nuevo el ascenso por la Quebrada del Peñón
hasta llegar a la de Santo Domingo, ya
en la cordillera, en cuyo centro está la Laguna Brava.
En el camino hay varias paradas para ver de cerca restos y
características naturales y culturales de la zona. Se encuentran en pie también
refugios construidos en piedra durante las presidencias de Bartolomé Mitre y
Domingo Faustino Sarmiento, literalmente vitales para quienes transitan la
cordillera desde años inmemoriales, cuando se intercambiaban arreos con Chile.
No es fácil el ascenso y el cuerpo responde como puede. Más
ambientación previa, mejor. Más alimentación frugal antes y durante, mejor.
Mucha hidratación. Algunas pasas de uva, chicles, masticables, galletas secas,
mejor. La falta de oxígeno en el aire se hace sentir, sobre todo entre las
personas acostumbradas a vivir al nivel del mar. Lo aconsejable es caminar
despacio, como en la luna. Y mirar, llenarse de magia.
María Rosa Di Santo
Fotos: Arturo Ortíz Sosa
lunes, 22 de diciembre de 2014
miércoles, 17 de diciembre de 2014
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