El biólogo y pensador chileno, Humberto Maturana, en una entrevista sobre la belleza del pensar
Sostengo el nombre de mi blog, porque me sigue dando muchas satisfacciones. Sin embargo en esta etapa de mi vida, este blog es el medio que elijo para expresarme sin cortapisas, sencillamente. Podrán ser materiales propios o ajenos - con las citas correspondientes - pero en todos los casos los he compartido por considerarlos de algún valor.
sábado, 27 de octubre de 2018
lunes, 10 de septiembre de 2018
Hoy pinta bajón
Esta mañana pintó bajón.
Veo el cielo, parcial nublado. Un aire agradable todavía se
cuela por las ventanas y me digo que este invierno que ya fue bien podría
despedirse con una lluvia que lave el polvo típico de agosto para ir dejando
ver los nuevos brotes, dejar de toser y estornudar… y esas cosas pueriles, si
quieren, de una mañana de lunes en setiembre.
Ocupada en esas naderías andaba hasta que vi la factura de
la luz. Luz y agua, porque acá se cobran juntas (para que alguien pague el
agua) y por mes. Y resulta que con el último tarifazo de la seguidilla, el
aumento que me corresponde cobrar en la jubilación no alcanza para cubrir la factura.
Y eso que como no hace ni frío ni calor, no hemos usado aires ni estufas. O sea
que cuando apriete el sol y prendamos un aire, lo ideal será tal vez hacinarnos
unos encima de otros en una sola habitación, con lo cual generaríamos más y más
calor, quizás humedades y por lo tanto algún hongo… entre otras complicaciones.
Entonces recordé a un amigo K que, enojado por mi enojo con
los K y con los M y con los P en general y con los impávidos R, los devaneos I y
los siempre nostalgiosos C, me disparó hace unos meses ¿Y por qué no te vas del
país?. Y resulta que el sábado a la noche otro amigo (P no K) me contaba que había
decidido mandar a su hija a estudiar a Montevideo porque a raíz del paro
universitario, perdió las fechas de exámenes y por lo tanto deberá dilatar un
año más el cursado de su carrera. Y me dice que está muy cansado, y que por qué
no irse toda la familia… y yo me doy cuenta, entre tos y tos, que también estoy
cansada y una cosa trae la otra hasta que… ¿por qué no me voy del país?
El ímpetu hace agua apenas advierto que cobro en pesos y
cuando los cambie, no tengo claro si seré igual o más pobre en otro lado. Capaz
sería igual de pobre pero con un horizonte previsible que me sostendrá
igualmente pobre por lo que llegue a vivir…
En una variante a la guerra del cerdo, pienso si no sería…
qué se yo, ponele patriótico de nuestra parte – frente a los discursos M y en
general el tonito neoliberal que huele a aquel tufo de los 90 – que los
jubilados y pensionados argentinos optáramos por un suicidio altruista, mentando
a Durkheim, cuestión de no seguir presionando el gasto social para que éste
pueda ser distribuido entre las nuevas generaciones, dándoles un ingreso
universal más acorde, servicios educativos y sanitarios de alta calidad a los
niños, procurando vías de desarrollo para los jóvenes y todas esas buenas cosas
que nos permitieran pensar un futuro diferente como pueblo ¿no? … Aparte
quedaríamos joya y nos ahorraríamos percibir las miradas recelosas de los
jóvenes y no tanto, hartos de ver que nos aferramos con egoísmo a una vida que
los condena al ajuste!
Pero no. No, no, no, no. Porque los fondos de los jubilados
se han usado con los más diversos fines y nada nos garantiza que el ahorro no
vaya a engrosar las caletas de nuestros gobernantes en páramos patagónicos o se
transfieran con brutal desenfado hacia las manos de unos pocos que cuando
quieren verdes, jaquean al tesoro nacional en el mercado de cambios, o tengan
como destino cuentas off shore en Panamá o algún otro paraíso fiscal… o
terminen engrosando cuentas en Suiza… o en Uruguay, justo justo donde estaba pensando
tomarme el raje… con lo cual resultaría que el masivo sacrificio geronte sería
al soberano cuete, sin contar con que dejaríamos a los niños y jóvenes también
sin nuestra preclara orientación y a sus madres y padres sin una opción barata
de cuidado cuando los párvulos no tienen clase y ellos deben seguir laburando…
si es que tienen dónde, claro.
Entonces siento que las opciones dejan de ser tales y aquí
sólo se trata de sobrevivir pagando los tarifazos, de movernos poco porque los
pasajes y las naftas están por las nubes, de no enfermarnos, así, porque lo
decretamos, de comer raíces, hacer la huerta, armar un gallinero en el patio y
esperar el dulce cacareo devenido en huevo….
Sobrevivir, por cierto, porque vienen las elecciones de
nuevo… Ah las elecciones! Los que están obvio que no se quieren ir porque están
haciendo las cosas tan bien para ellos que cuatro años es demasiado poco; los
que se fueron desesperan por volver, con síndrome de abstinencia de poder y
billetes, muchos billetes; los que hace 16 años que están fuera de la porra o
se equivocaron de alianzas andan mirando cuál sería la forma de convencernos de
que recuperarlos es una idea brillante y los que no han probado nunca las
mieles del poder nos ofrecen la posibilidad revolucionaria que abre toda crisis…
Y mientras tanto cualquiera que presente, seguro por error o fiebre, alguna
opción alternativa a lo conocido traga la arena de la derrota porque el sistema
político sólo existe para reproducirse.
Y mientras eso pasa, está la presión para salir a la calle a
defender el trabajo, la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos, la
educación pública, la salud pública, la independencia judicial, el derecho de
los manteros en once, de los productores regionales, de los que se resisten a
morir contaminados por el fracking o los agrotóxicos o los venenos usados para
extraer minerales, contra las bases chinas, norteamericanas o de donde fuera
que siguen instalando en ¿nuestro? territorio y la vaca muerta, que parece
mejor negocio que toda la ganadería junta…. Con lo cual hay tantas razones para
salir y ninguna para volver a entrar que una nueva opción podría ser
convertirnos en homeless de profesión manifestantes callejeros. Con la ventaja,
inmensa ventaja, de que ningún lunes nos levantaríamos a desayunar y una boleta
de mierda nos generaría una catarata de boludeces dignas de ser puestas por
escrito a circular por las redes sin destino alguno, al cuete nomás, por solo
ejercer el derecho al pataleo…
Sí, hoy pinta bajón.
María Rosa Di Santo
María Rosa Di Santo
martes, 3 de abril de 2018
MULERO se lanza a la venta!!!!!!!!!!!
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miércoles, 28 de febrero de 2018
martes, 27 de febrero de 2018
jueves, 21 de diciembre de 2017
A PROPÓSITO DE LA POSVERDAD Y LA CONSTRUCCIÓN DE RELATOS
ACERCA DE LA POSVERDAD Y LA CONSTRUCCIÓN DE LOS RELATOS
María Rosa Di Santo
![]() |
| Raúl Apold - Imagen de Foro de El Nacionalista. |
La construcción de relatos es vieja como el mundo. Uno podría
pensar que surgió con el posmodernismo y la caída de los grandes relatos, pero
es más viejo.
Vamos a lo básico.
¿Qué es la verdad?
Tradicionalmente tres cosas:
-la coincidencia entre una afirmación y los hechos;
- la realidad a la que dicha afirmación se refiere;
-la fidelidad a una idea. La conformidad de lo que se dice
con lo que se piensa o siente.
Pero ¿y cómo sabemos que esa conformidad existe? ¿Se puede probar
la verdad? ¿Es que uno no puede pensar o sentir diferente en un tiempo y en
otro sobre el mismo tema o persona?
Las preguntas como ¿hay verdad? ¿qué es la verdad? nos llevan
a la teoría del conocimiento.
Nietzche diría que la verdad es parte de una construcción no
sólo de valor epistémico, sino moral.
Vamos ahora a la
posverdad, sabiendo que no estamos ciertos de qué cosa es la verdad en el
siglo XXI
Posverdad: mentira emotiva. Hay posverdad cuando un relato se
cree verdadero por razones emotivas o por una cuestión de fe; no por los hechos
objetivos que supuestamente narra.
Un bloguero, David Roberts, escribió en 2010 que la
"política de la posverdad" se refiere a "una cultura política en
la que la política (la opinión pública y la narrativa de los medios de
comunicación) se han vuelto casi totalmente desconectadas de la política
pública (la sustancia de lo que se legisla)".
El sociólogo Félix Ortega advierte que la manipulación de la
información hace que el público no pueda conocer qué es verdad y qué falsedad.
Esto ocurre, según Ortega, porque:
-La comunicación política es básicamente propaganda,
-El periodismo habría perdido principios éticos y se somete a
intereses particulares, no generales.
-Los políticos montan espectáculos
-La ciudadanía se ha fragmentado, lo que simplifica su
manipulación.
Llevo casi 25 años investigando, entre otras cosas, la
recepción. No hay evidencia de que ahora seamos más tontos que antes.
Matías Rivas decía en julio pasado que si bien en el
diccionario de Oxford se consagró a la posverdad en 2016 “no significa que
estemos ante un fenómeno nuevo. Desde que el periodismo existe ha tenido que
lidiar precisamente con la permanente tentación de quienes lo asumen como
instrumento para falsear los hechos, alterar la realidad, mentir, omitir,
censurar o construir realidades a partir de premisas falsas”.
La diferencia es la cantidad increíble, la progresión
geométrica, de las informaciones que recibimos sin filtro o con muchos menos
filtros y de organizaciones – redes de trolls – que generan información falsa.
Y ningún ciudadano prácticamente tiene tanto tiempo como para corroborar cuánto
hay de verdad en lo que le llega. Ni, en muchos casos, podría o sabría hacerlo
porque no es lo suyo, porque no es una capacidad que se desarrolle.
Más que hablar de la verdad, para entender la posverdad hay
que volver a la diferencia que existe
entre verdad y verosimilitud. Para que sean creídos los relatos construidos
tienen que ser verosímiles, no necesariamente verdaderos.
Tienen que parecerle verdaderos a alguien, en general porque
se dan dos cuestiones: alguien quiere creer ese relato y el relato da pistas de
que podría ser verdadero, por ejemplo indicar hechos, nombres, fechas,
circunstancias. Es lo que pasa cuando hay un relato de infidelidad.
Cada régimen político genera, si tiene tiempo, su propio
relato. Y ese relato se va resignificando con el tiempo hasta que llega un
momento que los testigos directos de lo ocurrido van muriendo y uno se queda
con los documentos que escribieron (en cualquier lenguaje) como testimonio. Pensemos
qué pasará en el futuro entre quienes escriban la historia de La Rioja si
siguieran los testimonios de fuentes como nuestros actuales diarios locales. Y
los diarios vienen siendo una de las fuentes más apreciadas por los
historiadores, sobre todo si son un poco vagos o si, como también ocurre acá,
no hay acceso garantizado a la información pública.
Cuando los opositores al Kirchnerismo se quejaban de su
relato, leí ‘El inventor del peronismo: Raúl Apold, el cerebro oculto que
cambió la política argentina” de Silvia Mercado. Leo la síntesis de la
editorial Planeta: “o que más importancia le dio a la comunicación desde 1983,
pero Néstor Kirchner no inventó nada. Episodios parecidos a los que se viven en
el presente sucedieron entre el año 46 y el 55, cuando Perón captó a artistas y
directores de cine, compró medios económicamente débiles y expropió el diario
La Prensa mientras construía su relato: el mito potente del líder popular. El
ideólogo y brazo ejecutor de las políticas de comunicación del peronismo
original fue Raúl Apold. Kirchner supo más de él de boca de un viejo peronista
que, en pleno conflicto con el campo, lo visitó para decirle que el mayor logro
de Perón no habían sido las obras públicas o la política social sino el aparato
de propaganda del Estado, motorizado desde la Subsecretaría de Informaciones y
Prensa. Apold era el segundo hombre más poderoso y temido de la Argentina
peronista hasta julio de 1955, cuando dejó el país y se esfumó de la escena
pública sin pena ni gloria”.
También podríamos pensar en el relato que armó el
antiperonismo, antes, durante y después de la Revolución Libertadora.
Y podríamos pensar en la madre de todos los relatos, la
propia Biblia.
En cualquier caso, nada fortalece más la posverdad que las
brechas ideológicas, políticas, religiosas, étnicas, culturales, en fin, que
anteponen convencimientos basados en dogmas – o sea en verdades que no se
discuten – por sobre conocimientos basados en argumentos, en datos.
Vale la pena leer un artículo sobre la posverdad que publicó
la revista Anfibia. (http://www.revistaanfibia.com/ensayo/la-postverdad/)
Dicen allí que “Uno de los eventos más importantes para el
periodismo ante la elección de Donald Trump fue la proliferación de noticias
falsas en las redes. ¿Por qué? ¿Y qué significa para el futuro del periodismo a
corto plazo? El especialista Pablo J. Boczkowski dice que siempre hubo noticias
inventadas pero que al público le cuesta más detectar información tendenciosa
proveniente de la curaduría web, y analiza la crisis cultural que afecta no
solo al periodismo, sino a la ciencia, la medicina y la educación”.
En la primera mitad del siglo XX uno de los fundadores de la
Escuela de Sociología de Chicago, Robert Park, dijo que las noticias falsas
eran un elemento intrínseco de cualquier ecología de la información y grandes
empresarios periodísticos y editores como William Randolph Hearst y Charles
Foster Kane en Estados Unidos explotaron el potencial comercial de las noticias
falsas.
Pero no se trata solamente de crear una noticia sobre un
hecho inexistente.
Hay posverdad cuando una narración distorsiona los hechos,
sea por el aspecto que privilegia o sea por lo que oculta. En la última semana
se vio claramente cómo los medios principales priorizaban la lucha alrededor
del Congreso Nacional, en lugar de la marcha multitudinaria que no participaba
del enfrentamiento. Hay posverdad cuando el gobierno actual decide hablar de un
bono resarcitorio en lugar de reconocer cuánto perderemos los jubilados a lo
largo del año. Y así… Y no es monopolio de este gobierno.
Lo bueno es que la gente desconfía, pero no de todo.
Desconfía de quién le dice qué cosa, pero si confía o acuerda con la persona o
entidad que lo dice, es muy probable que crea su discurso. Es más, que lo haga
propio. Y con las redes hoy cualquier usuario puede, además de reproducir,
producir un contenido. Es común lo que pasa con fotos que no corresponden a la
realidad de la que se habla y muchos las compartimos lo mismo. Porque son
verosímiles. Es decir, porque podría ser posible que fueran verdaderas.
El problema es qué se hace con esto.
Si la solución es aceptar filtros que cuiden la veracidad de
los relatos que nos llegan, los mismos filtros pueden acotar peligrosamente
nuestro acceso a la información y direccionar nuestra atención solo a aquellos
temas que quieren que veamos. Como ocurre cuando la inseguridad nos lleva a
aceptar una mayor seguridad sobre nosotros mismos. Ojo con aceptar controles
que podrían volverse en nuestra contra ante gobiernos autoritarios.
Acuerdo con Pablo J. Boczkowski cuando advierte: “Celebramos la nueva
infraestructura cuando ayuda a socavar las prácticas de información de
gobiernos opresores y la denunciamos cuando contribuye a desinformar a los
ciudadanos de estados democráticos liberales. Pero, desafortunadamente, parece
poco realista tener lo uno sin lo otro, porque son las dos caras de la misma
moneda”.
Como pasó respecto de la TV y los medios tradicionales, yo
estoy más a favor de trabajar la
recepción crítica, dándole a la propia gente algunas pistas para ubicarse
en el mundo de las redes y los medios. Claro que no garantiza nada. Si uno no
sabe mucho de un tema, siempre podrá ser manipulado. Y nadie puede saber mucho
de todos los temas. Tampoco los periodistas.
Por otra parte, la mayoría de los usuarios desconoce las
lógicas de funcionamiento de internet, aunque ya sabe algo de las lógicas de
funcionamiento de los medios tradicionales y eso ha llevado a los espectadores,
lectores, oyentes, a saber distinguir un relato noticioso de una opinión, de
una parodia (imitación burlesca) o una sátira (crítica moral, lúdica o
burlesca). También los ha llevado a discutir su autoridad. Una misma noticia en
medios diferentes es denostada en un caso y aceptada en otros por un mismo
receptor.
Hay una crisis de autoridad cultural del conocimiento en
todos los órdenes, no sólo en la comunicación. Eso no está mal. El problema es
resolver el hueco que ha dejado.
Yo gusto de las crisis que nos alejan de certezas que
resultan falsas. Hay que aprender a criticar, enseñar a criticar, a argumentar,
a
Armado para la mesa de debate realizada el 20/12/2017 por Cooperativa Voces y emitida por la Radio comunitaria Voces. Gracias por la invitación.
sábado, 16 de diciembre de 2017
MULERO - Una gráfica de excepción acompaña un sonido excelente
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| Néstor Vildoza - Estela Ortíz Sosa |
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| Néstor Vildoza - Estela Ortíz Sosa |
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| ANéstor Vildoza - Estela Ortíz Sosa |
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| Néstor Vildoza - Estela Ortíz Sosa |
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| Gustavo Arias |
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| Gustavo Arias |
Etiquetas:
Estela Ortíz Sosa,
Estudio La Fragua,
Gustavo Arias,
Manuel Figueroa,
Matías Ortíz Sosa,
Mulero,
Néstor Vildoza,
Ramón Navarro (h)
jueves, 30 de noviembre de 2017
MULERO YA ESTÁ A LA VENTA EN TIENDAS INTERNACIONALES
Para acceder a la compra del disco completo o por temas, o para su escucha

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https://music.microsoft.com/al
miércoles, 29 de noviembre de 2017
lunes, 13 de noviembre de 2017
sábado, 11 de noviembre de 2017
lunes, 6 de noviembre de 2017
El cierre de DyN nos afecta a todos, como ciudadanos
Soy periodista.
Empecé a ejercer la profesión en 1984, en La Rioja. Pasé por el canal estatal, El Independiente y La Gaceta Riojana, sin contar alguna participación en radios.
En 1993 (año del Riojanazo) ingresé en la Agencia DyN hasta diciembre del año pasado, cuando me jubilé. Tuve a mi cargo una corresponsalía de perfil bajo por propia decisión, con no más vinculación con los políticos que lo institucional. Si en estos años algo significativo de La Rioja no se informó por DyN, la responsabilidad me cabe más a mí que a la agencia.
En estos casi 25 años cultivé amistades y vínculos con decenas de personas cuyas caras en la mayoría de los casos solo vi en fotos. De Jujuy a Tierra del Fuego, de Catamarca a CABA. En los últimos años una red de whatsap unió a todos los corresponsales y hemos compartido allí preocupaciones, comentarios y muchos, pero muchos chistes.
De mis más de 100 colegas afectados hoy por una decisión empresaria (ni política ni financiera ni tecnológica), muchos que quedan sin trabajo en DyN directamente se retiran de la actividad profesional, muchos tienen mi edad o por ahí y les será difícil reinsertarse.
Todos tenemos nombre y apellido. Todos familia y amigos. Todos somos ciudadanos de un país a la deriva, profundamente desigual, dolorosamente esquilmado año tras año, gestión tras gestión.
DyN significó para mí un respaldo en una provincia cuya dirigencia se turna para oprimir a su gente, como en varias más.
Ingresé a ella por el excelente periodista cordobés que era su corresponsal en esa provincia, Muscarat, a quien jamás he olvidado porque como mi director en La Gaceta Riojana fue quien más me enseñó el oficio (un oficio que sólo en parte se aprende en la Universidad). Mi primer jefe, y por muchos años, fue Alberto Ferrari, otro maestro a quien difamaron para echar. Trabajé luego bajo la coordinación de Myrna Leal y Susana Barrera, respecto de quienes sólo tengo palabras de reconocimiento.
Y duele.
Pero lo que más duele ya como ciudadana es que se pierde una vía de comunicación que es vital para pensar en los términos de una república, que sólo somos en el discurso.
El escritor Daniel Moyano supo decir que la Constitución en Argentina "es una ficción". Tuvo razón.
Lo que hoy es un lamento de un centenar de personas, debería ser el lamento de millones pero como el impacto no es mensurable, pasa.
DyN ha sido la prensa libre hasta en los feudos, cuando una llamada de un gobernador a la sede central para denunciar los informes de un corresponsal no tenían el efecto buscado.
Hoy todos somos más pobres, más débiles, estamos más expuestos al abuso de poder.
Y lo peor es que la gran mayoría ni lo sabe.
Empecé a ejercer la profesión en 1984, en La Rioja. Pasé por el canal estatal, El Independiente y La Gaceta Riojana, sin contar alguna participación en radios.
En 1993 (año del Riojanazo) ingresé en la Agencia DyN hasta diciembre del año pasado, cuando me jubilé. Tuve a mi cargo una corresponsalía de perfil bajo por propia decisión, con no más vinculación con los políticos que lo institucional. Si en estos años algo significativo de La Rioja no se informó por DyN, la responsabilidad me cabe más a mí que a la agencia.
En estos casi 25 años cultivé amistades y vínculos con decenas de personas cuyas caras en la mayoría de los casos solo vi en fotos. De Jujuy a Tierra del Fuego, de Catamarca a CABA. En los últimos años una red de whatsap unió a todos los corresponsales y hemos compartido allí preocupaciones, comentarios y muchos, pero muchos chistes.
De mis más de 100 colegas afectados hoy por una decisión empresaria (ni política ni financiera ni tecnológica), muchos que quedan sin trabajo en DyN directamente se retiran de la actividad profesional, muchos tienen mi edad o por ahí y les será difícil reinsertarse.
Todos tenemos nombre y apellido. Todos familia y amigos. Todos somos ciudadanos de un país a la deriva, profundamente desigual, dolorosamente esquilmado año tras año, gestión tras gestión.
DyN significó para mí un respaldo en una provincia cuya dirigencia se turna para oprimir a su gente, como en varias más.
Ingresé a ella por el excelente periodista cordobés que era su corresponsal en esa provincia, Muscarat, a quien jamás he olvidado porque como mi director en La Gaceta Riojana fue quien más me enseñó el oficio (un oficio que sólo en parte se aprende en la Universidad). Mi primer jefe, y por muchos años, fue Alberto Ferrari, otro maestro a quien difamaron para echar. Trabajé luego bajo la coordinación de Myrna Leal y Susana Barrera, respecto de quienes sólo tengo palabras de reconocimiento.
Y duele.
Pero lo que más duele ya como ciudadana es que se pierde una vía de comunicación que es vital para pensar en los términos de una república, que sólo somos en el discurso.
El escritor Daniel Moyano supo decir que la Constitución en Argentina "es una ficción". Tuvo razón.
Lo que hoy es un lamento de un centenar de personas, debería ser el lamento de millones pero como el impacto no es mensurable, pasa.
DyN ha sido la prensa libre hasta en los feudos, cuando una llamada de un gobernador a la sede central para denunciar los informes de un corresponsal no tenían el efecto buscado.
Hoy todos somos más pobres, más débiles, estamos más expuestos al abuso de poder.
Y lo peor es que la gran mayoría ni lo sabe.
domingo, 22 de octubre de 2017
domingo, 15 de octubre de 2017
HERNAN VACA NARVAJA PRESENTARÁ 'MASETTI, El periodista de la revolución' en La Rioja
HERNÁN VACA NARVAJA PRESENTARÁ
'MASETTI, EL PERIODISTA DE LA REVOLUCIÓN'
EN LA RIOJA EL PRÓXIMO 26 DE OCTUBRE
El jueves 26 de octubre a las 20,30 y en Racimo Club de Vinos el periodista de investigación Hernán Vaca Narvaja presentará el libro 'Masetti, el periodista de la revolución' en La Rioja.
El libro fue editado por Sudamericana este año y da cuenta de otro gran trabajo de nuestro colega cordobés - como aquellos dedicados a Eduardo Angeloz, Juan Manuel De la Sota y el caso Nora Dalmasso - que fue realizado en primer término como tesis de maestría que Vaca Narvaja presentó y aprobó en la Universidad Nacional de La Plata.
Hernán fundó y dirigió el diario Nueva Rioja en nuestra provincia, y en su brillante trayectoria recibió el premio Rodolfo Walsh a la mejor investigación periodística y ADEPA - Derechos Humanos. Actualmente ejerce como docente universitario en investigación periodística en la Universidad Nacional de Río Cuarto, donde reside y dirige la revista El Sur.
En su contratapa, se relata que en aquella famosa foto del Che Guevara tomada por Korda "había alguien más a quien la magia del revelado dejó a un costado: el argentino Jorge Ricardo Masetti. Fundador de Prensa Latina - la agencia de noticias cubana que llegó a pelearles el lugar a gigantes como la Associated Press y la United Press -, fue uno de los primeros en entrevistar a Fidel Castro y a Guevara cuando todavía combatían en Sierra Maestra".
"La aventura del periodismo fue un destino al que Masetti se entregó sin vacilaciones, con el mismo fervor con el que se incorporó a la causa revolucionaria, comandando el primer intento de guerrilla rural en la Argentina. Pero se ha perdido su rastro, y sus restos nunca fueron hallados en el monte salteño donde se instaló con sus camaradas de lucha".
Con la maestría que caracteriza su pluma, Hernán Vaca Narvaja hizo de esta historia un libro necesario, emblemático, riguroso y de una lectura ágil, como ocurre con el resto de su obra.
La presentación en Racimo estará a cargo de su amigo y colega Arturo Ortíz Sosa (h).
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