domingo, 11 de octubre de 2020

Lectora que trama su propia experiencia

 Hace dos años un amigo, Gustavo Contreras Bazán, me invitó a participar de un ciclo que normalmente reúne a lectores en torno a escritores. Pero en mi caso lo que me pidió es que hable sobre mi experiencia de lectura. Conversando hace un par de días con otro amigo que acababa de escribir sobre lo mismo, se me ocurrió que este material podría ser publicable y seguido por otros de otros lectores que quisieran reconstruir esa experiencia. He aquí entonces la mía.

María Rosa Di Santo




Lector que trama su propia experiencia, hipertextual. En este rato vamos a seguir un hilo posible, que responde únicamente a cómo funciona mi cabeza aunque no respete un orden cronológico, porque no leí a estos tres autores en el orden en que los menciono. Los tres son autores racionalistas.





Eco es un semiólogo y escritor italiano que vivió entre 1932 y 2016, al que he disfrutado en sus ensayos, estudios y novelas y he sufrido también en su Tratado de Semiótica.



En 1980 Eco publica su primera novela, El Nombre de la Rosa, un policial ubicado en la Edad Media de factura excelente, que tuvo su correlato fílmico también excelente.

Escribe páginas memorables, como esta:



“La ciudad es el sitio donde hoy vive el pueblo de Dios, del que vos, del que nosotros somos los pastores. Es el sitio del escándalo, donde el prelado rico predica la virtud al pueblo pobre y hambriento. (…) Digo que muchas de estas herejías, independientemente de las doctrinas que defienden, tienen éxito entre los simples porque les sugieren la posibilidad de una vida distinta. Digo que en general los simples no saben mucho de doctrina. (…) La vida de los simples, Abbone, no está iluminada por el saber y el sentido agudo de las distinciones, propios de los hombres sabios como nosotros. Además, es una vida obsesionada por la enfermedad y la pobreza, y por la ignorancia, que les impide expresarlas en forma inteligente.


A menudo, para muchos de ellos, la adhesión a un grupo herético es sólo una manera como cualquier otra de gritar su desesperación. La casa de un cardenal puede quemarse porque se desea perfeccionar la vida del clero, o bien porque se considera inexistente el infierno que éste predica. Pero siempre se quema porque existe el infierno de este mundo, donde vive el rebaño que debemos cuidar. (…)



Los simples son carne de matadero: se les utiliza cuando sirven para debilitar al poder enemigo, y se les sacrifica cuando ya no sirven. (…) Los simples, Adso, no puede escoger libremente su herejía: se aferran al que predica en su tierra, al que pasa por la aldea o por la plaza…”[1].



Eco y El nombre de la Rosa, desde su nominalismo pero por muchas otras razones: como el viejo Jorge, erudito ciego, y el laberinto de la biblioteca; es acreedor de Borges, a quien yo venía leyendo desde mediados de los 70.

“El que acababa de hablar era un monje encorvado por el peso de los años, blanco como la nieve; no me refiero solo al pelo sino también al rostro, y a las pupilas. Comprendí que era ciego. Aunque el cuerpo se encogía ya por el peso de la edad, la voz seguía siendo majestuosa, y los brazos y manos poderosos. Clavaba los ojos en nosotros como si nos estuviese viendo, y siempre, también en los días que siguieron, lo vi moverse y hablar como si aún poseyese el don de la vista. Pero el tono de la voz, en cambio, era el de alguien que solo estuviese dotado del don de la profecía”.

Umberto Eco. El nombre de la rosa.


El nombre del personaje es un homenaje reconocido a Jorge Luis Borges; Eco tenía en mente un ciego que custodiase la biblioteca, y comenta en Apostillas que «...biblioteca más ciego solo puede dar Borges, también porque las deudas se pagan».

 

Clarín Cultura.  21/02/2016. Bibliotecas, incunables y enigmas.

Umberto Eco, lector de Borges

 

“Cuando Umberto Eco tenía poco más de veinte años, por primera vez se publicaba en Italia el volumen Ficciones, de Jorge Luis Borges. Fue una edición pequeña de sólo quinientos ejemplares que pasó practicamente desapercibida. Recomendado por un poeta italiano al que admiraba, Eco leyó esos cuentos y quedó fascinado. “Me pasaba las noches leyéndoselo a mis amigos”, contó Eco, y de inmediato se reconoció en ese autor argentino. Eco sonreía frente a los lectores tentados de buscar claves y encontrar conexiones entre Borges y Burgos. ¿Pero existen? “En realidad –respondió el escritor italiano en una entrevista–, me gustaba la idea de tener un bibliotecario ciego, y le puse casi el mismo nombre de Borges. Pero cuando elegí el nombre no sabía que iba a quemar la biblioteca. No es, por lo tanto, una alegoría. Le puse el nombre de Borges, como también puse en la novela los nombres de otros amigos. Son homenajes.”

Personajes que encuentran sus libros al recorrer librerías de viejo por avenida Corrientes, una singular manipulación de la enciclopedia, textos que mezclan autores ficticios y otros reales, escritores influenciados por obras aún no escritas, sueños cruciales para revelar preocupaciones eróticas, religiosas y asesinatos. (…)

 

En Las lenguas perfectas, Eco señala que Borges al menos en tres ocasiones inventa fragmentos de lenguas imaginarias. En una entrevista por televisión durante una visita a la Argentina, el semiólogo sostenía que “Borges era extraordinario porque leía tres líneas sobre el argumento y luego inventaba lo que en realidad había sucedido. En mi libro me ocupo del religioso y naturalista inglés  John Wilkins, que inventó un sistema de lengua perfecta. Hay un texto de Borges, que se llama 'El idioma analítico de John Wilkins', donde Borges confiesa haber leído sólo la entrada de Wilkins en la Enciclopedia Británica. Poquísimo. Y se mete a inventar por su cuenta y comprende exactamente cuál era el problema de Wilkins. En ese sentido Borges era extraordinario: en una palabra, inventaba todo, inventaba la realidad” siguiendo una lógica de biblioteca.

Es así también como el Pierre Menard borgiano puede reescribir el mismo Don Quijote de Cervantes y que el producto final no sea igual.

 

Para los que leímos o incluso vimos la película de Artaud, se puede hacer un paralelismo entre la biblioteca que construye Eco en la abadía y la Biblioteca de Babel (en El jardín de senderos que se bifurcan) de Borges.  



“El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito... La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante…”.

 

Mas allá de los puntos de contacto entre Eco y Borges, me quedo con un poema sencillo y profundo del que me apropié, sobre todo luego de que me tocó la penosa tarea de vaciar un par de casas… Cierta vez compartí este poema de Borges con algunos alumnos adultos en un taller de lectocomprensión sin develar hasta el final de quién era, por los prejuicios… Y se llama las cosas (Elogio de la Sombra)



“El bastón, las monedas, el llavero,

la dócil cerradura, las tardías

notas que no leerán los pocos días

que me quedan, los naipes y el tablero,

un libro y en sus páginas la ajada

violeta, monumento de una tarde

sin duda inolvidable y ya olvidada,

el rojo espejo occidental en que arde

una ilusoria aurora. ¿Cuántas cosas,

limas, umbrales, atlas, copas, clavos,

nos sirven como tácitos esclavos,

ciegas y extrañamente sigilosas!

Durarán más allá de nuestro olvido;

no sabrán nunca que nos hemos ido”.

 

Tengo debilidad por los poemas de Borges, que me parecen perfectos, aunque sus cuentos y ensayos no le van en zaga. Su forma de puntuar los textos (siempre privilegiando el sentido), la ironía que acompaña la modestia, la sutileza, son mágicas. Y básicamente descubrí a los 18 años que aunque me sonaran bien, la mayoría de sus escritos eran un enigma para mí.


Un profe de lingüística nos enfrentó a la primera estrofa del Golem (poema de 1958, en El otro, el mismo):

 

“Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.”

 

Escuchar el audio hasta 1:20

 

Borges también era un hiper lector.

Cuando el profe nos ayudó a desentrañar sus capas de sentido todos nos sentimos desnudos. Y algo así, que puede alejar lectores para siempre, a mí me acercó.

 

Me acercó a un escritor y poeta que, aún muerto, sigue siendo parte de nuestras divisiones, pero yo prefiero salvar a los artistas por sus obras:

 

En Atlas, 1984, Borges relata:

 

“En un otoño, en uno de los otoños del tiempo, las divinidades del Shinto se congregaron, no por primera vez, en Izumo. Se dice que eran 8 millones pero soy un hombre muy tímido y me sentiría un poco perdido entre tanta gente. Por lo demás, no conviene manejar cifras inconcebibles. Digamos que eran 8, ya que el 8 es, en estas islas, de buen agüero.

Estaban tristes, pero no lo demostraban, porque los rostros de las divinidades son kanjis (ideogramas que privilegian el sentido) que no se dejan descifrar. En la verde cumbre de un cerro se sentaron en rueda. Desde su firmamento o desde una piedra o un copo de nieve habían vigilado a los hombres. Una de las divinidades dijo:

Hace muchos días, o muchos siglos, nos reunimos aquí para crear el Japón y el mundo. Las aguas, los peces, los siete colores del arco, las generaciones de las plantas y de los animales, nos han salido bien. Para que tantas cosas no los abrumaran, les dimos a los hombres la sucesión, el día plural y la noche una. Les otorgamos asimismo el don de ensayar algunas variaciones. La abeja sigue repitiendo colmenas; el hombre ha imaginado instrumentos: el arado, la llave, el calidoscopio. También ha imaginado la espada y el arte de la guerra. Acaba de imaginar un arma invisible que puede ser el fin de la historia. Antes que ocurra ese hecho insensato, borremos a los hombres.

Se quedaron pensando. Otra divinidad dijo sin apuro:


Es verdad. Han imaginado esa cosa atroz, pero también hay esta, que cabe en el espacio que abarcan sus 17 sílabas.

Las entonó. Estaban en un idioma desconocido y no pude entenderlas.

La divinidad mayor sentenció:

Que los hombres perduren.

Así, por obra de un haiku, la especie humana se salvó.”

 

(De la Salvación por las obras).


Pero finalmente este inmenso Borges me iniciará, más que mis profes de filosofía, en otro autor inmenso, pero no literato. Un filósofo judío holandés del siglo XVII: Baruch Spinoza. Un paria me lleva a otro paria a través del tiempo. Un siglo de transición, como el XVII, me lleva a nuestro siglo, de transición. Borges y Spinoza desarrollan lógicamente sistemas ontológicos.

 

Dice Borges en 1985 que Spinoza dedicó su vida a imaginar con amor y desde su racionalidad extraordinaria, a Dios. Y eso lo convirtió en un Anatema para la Sinagoga de su tiempo: “Anatema sea cuando está solo. Anatema sea en la calle. Anatema sea en el lecho. Que ningún hombre se acerque a él...”.


El ‘Anatema’ Spinoza concibió un Dios que fuera todo el universo, panteísta. Todo es Dios, dijo, porque Dios es la totalidad y es inmanente, no trascendente. Ese Dios, que es todas las cosas; Dios, que agota todas las posibilidades; puede imaginar todo pero no puede desear nada y no puede comprender nada. El sencillamente ES todas las cosas. Ese es el Dios en el que creía Einstein… “Creo en el Dios de Spinoza, quien se revela a sí mismo en una armonía de lo existente, no en un Dios que se interesa por el destino y las acciones de los seres humanos” dijo Einstein.

Uno podría pensar en un Dios que, de hecho, promueve la libertad.

En 1960 Borges escribe un texto que se llama Borges y yo (El Hacedor)


Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo xviii, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Seria exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páinas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mi podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
         No sé cuál de los dos escribe esta página.”

El juego borgiano es muy fino.

¿Acaso se es libre recién cuando uno se acepta en lo que es, en ese otro Borges, en piedra, en tigre?

¿Renunciar a la libertad?

¿Por qué el hombre renunciaría a su libertad?,


Spinoza diría: por miedo o esperanzas, lo que vendría a ser muy interesante de analizar en nuestro tiempo, para comprender fenómenos que no son nuevos, como  la manipulación política y el sometimiento. El hombre, inspirado por el temor o la esperanza, pierde el control de sí mismo cuando, en realidad, si es parte de esa totalidad divina es igual a todos.

 En su Tratado teológico político dice lo que luego reiterará en su ‘Etica demostrada según el orden geométrico’: lo malo y lo bueno es relativo. Aquello que anula la libertad - al menos la recorta, como el temor y la esperanza - son nocivos. Si la consigna es perdurar el mayor tiempo posible tal como somos, lo que llama la inercia existencial, en el marco de lo conocido y familiar, nuestros miedos y esperanzas se multiplican, nuestros condicionamientos crecen.

Los mayores condicionamientos son internos, es aquello que deseamos y no somos o no tenemos. Somos esclavos de nosotros mismos, de la propia naturaleza.

Visto así, la libertad es una ilusión. Creemos ser libres para elegir, pero sólo porque ignoramos las causas de nuestras elecciones.

Spinoza dice que  para ser libres tenemos que liberarnos de nuestras pasiones y ser dueños de nuestras acciones. Y eso se logra con serenidad, conociendo racionalmente y aceptando lo que nos tocó para actuar desde ahí. Trabajando a la par el deseo con la razón. Dejando de lado la superstición. Y en ese punto volvemos a Eco y lo que le hace decir a Guillermo de Basquerville sobre los simples.


Spinoza dice más: lo peor no es la falta de libertad. Lo peor es la tristeza. El mal, entonces, es aquello que nos produce tristeza.

“No es sabio el que deja de desear ni el que reprime sus deseos, sino el que desea lo que le hace bien”.

 

 

En La Moneda de Hierro, de 1976, Borges escribe uno de los sonetos dedicados a Spinoza:


Baruch Spinoza

Bruma de oro, el occidente alumbra
la ventana. El asiduo manuscrito
aguarda, ya cargado de infinito.
Alguien construye a Dios en la penumbra.

Un hombre engendra a Dios. Es un judío
de tristes ojos y de piel cetrina;
lo lleva el tiempo como lleva el río
una hoja en el agua que declina.

No importa. El hechicero insiste y labra
a Dios con geometría delicada;
desde su enfermedad, desde su nada,

Sigue erigiendo a Dios con la palabra.
El más pródigo amor le fue otorgado,
el amor que no espera ser amado.




[1] Eco, Umberto (2006) ‘El nombre de la Rosa’. Argentina. Edit. La Nación. Pág. 178 y 235.


sábado, 19 de septiembre de 2020

En memoria del mejor fotógrafo riojano, Ramón Argentino Avila

  




La religión egipcia, en su lucha contra la muerte buscaba con los embalsamamientos asegurar la permanencia material del cuerpo. Con ello satisfacía una necesidad fundamental de la psicología humana: escapar de la inexorable destrucción del tiempo. 

El semiólogo francés Roland Barthes decía que “la fotografía repite mecánicamente lo que nunca más podrá repetirse existencialmente”. En un momento la imagen deja de ser tan solo una reproducción de la realidad para mostrarnos las cosas que ya no existen. La muerte no es más que la victoria del tiempo y las fotografías son nuestra memoria cuando los recuerdos comienzan a perderse en el tiempo. 

Es muy probable que los personajes de las imágenes de Villa Nidia hachas con David Gatica, los mineros, el hombre de La Tacanita o el viejito de la acordeón ya no existan físicamente, pero estarán por siempre en el trabajo que nos dejó Ramón Argentino Ávila, el “Negro” Ávila.  

Nacido en San Juan el 20 de junio de 1953, llego a La Rioja de muy niño con su madre y hermanos. Luego de trabajar lustrando zapatos y tras una fallida posibilidad de jugar al futbol profesionalmente en Buenos Aires, volvió a la provincia, ya inoculado con el virus que lo acompañaría toda la vida: la pasión por la fotografía. 

En 1977, ingresó al diario El Independiente donde se desempeñó hasta sus últimos días,  llegando a ser jefe de fotógrafos. Sostén permanente de su familia, también trabajó en prensa de Casa de Gobierno y la Municipalidad de la Capital. 

El Negro Ávila no se dedicó a trabajar de fotógrafo sino a “ser fotógrafo” y llego a ser “el” reportero gráfico de La Rioja. 

Fue espejo para muchos fotógrafos que lo tomaron como ejemplo. Es importante recordar que toda la fotografía del Negro, con ese blanco y negro contrastado de tanta fuerza expresiva, fue realizada con película analógica, posteriormente revelada y copiada con el tradicional proceso químico de revelador, baño de paro y fijador. Todo sin las ventajas actuales del uso de lo digital. Nada de Photoshop, Lightroom, ni de ninguno de los programas de edición digital de imagen que hoy hacen accesible el trabajo a todos. El entonado, la reserva de espacios, la búsqueda del tono y contraste, todo realizado de forma manual, con mucho trabajo y conocimiento.    

Ávila nos habló en sus fotos de la aridez de la piedra como paisaje, de la escasez del agua que es vida, de la calidez y las luchas de la gente humilde. Caras bruñidas por el trabajo diario muestran al hombre y su existencia simple escondida en la parquedad del tiempo sin tiempo. 

Con resignación pero orgullosos en su dignidad esos hombre ricos en vivencias abrieron su corazón y sus ranchos al Negro Ávila. Él tenía una gran capacidad para relacionarse con la gente, a los 5 minutos de llegar a una casa desconocida, ya era como de la familia. Nadie le iba a decir que no para sacar una foto. Siempre pudo acercarse a la simplicidad de lo verdadero, hecho a fuerza de trabajo, de sacrificio y del orgullo de saberse integrado a la fuerza de la tierra. 

Las fotografías del Negro Ávila participaron en muchas publicaciones, concursos y  exposiciones, y en su memoria, en 2008 la Cámara de Diputados de La Rioja por ley 8.378, instituyó el 19 de septiembre como el “Día del Fotógrafo Riojano”.

Recuerdo con mucha tristeza ese 19 de septiembre de hace 24 años cuando una llamada telefónica me avisaba de la muerte del Negro. Hoy todavía lo extraño.


                                                                Guillermo Hugo García


Guillermo García nos recuerda al Negro Avila. Entre amigos

domingo, 26 de mayo de 2019

La República PRO o el esperpento argentino




Por María Rosa Di Santo

Es linda la palabra esperpento. Dicha en voz alta suena divertida.  La pe golpea dos veces para cerrar brevemente con un toque que licúa las ansiedades que despierta el es inicial. 

Lo feo, desaliñado, de apariencia ridícula o grotesca del lenguaje vulgar de principios del siglo XX, en los años 60 devino en un género literario creado por Ramón de Valle Inclán que se caracteriza "por la presentación de una realidad deformada y grotesca y la degradación de los valores consagrados a una situación ridícula", según se lee en cualquier diccionario.

Me acordé del esperpento cuando hace unos días escuchaba por la radio que en un programa televisivo de preguntas y respuestas destinado a gente que quiere ser millonaria participó una investigadora jefa del Conicet dedicada a buscar curas contra el cáncer.  Como el macrismo decidió que era mejor desfinanciar la ciencia que dejar de favorecer a sus amigos, la mujer participó en el programa para sostener a sus becarios -científicos en formación- y comprar lo que les hacía falta para seguir trabajando en beneficio de todos. Y el conductor,  tan moro él,  endulzaba esta señal del grotesco argentino pro tal vez para convertirlo en una anécdota curiosa de la debacle general. https://telefenoticias.com.ar/espectaculos/es-cientifica-del-conicet-y-gano-500-mil-pesos-en-quien-quiere-ser-millonario-para-recaudar-fondos/ Aunque, cierto es, si un programa de la inefable TV nacional de buen rating no hubiera seleccionado el caso,  la mayoría seguiría pensando que los tratamientos surgen de brote o caen como lluvia cada tanto.

Y mientras tanto, el 'gran' diario argentino publicaba la versión de Ciencia y Técnica diciendo que no es que ajustaron el área a lo Bolsonaro sino que al presupuesto se lo comió la inflación y la devaluación del peso, más las demoras en cumplir con las remesas. O sea, no les hizo falta ajustar. Lo hizo el mercado... https://www.clarin.com/sociedad/cientifica-dijo-necesito-concursar-tv-bancar-laboratorio-conicet-respondio_0_2CsFgSnl0.html

La semana pasada casi se me atraganta una tostada cuando escucho al inefable líder del PRO negar el objetivo cumplido del acceso igualitario a las TIC que logró el plan Conectar Igualdad (porque convengamos que haber apostado, como en La Rioja, a la revolución educativa computadoras mediante era otro verso), al explicar por qué su gobierno dejó de entregar notebooks al sistema educativo y compararlo con un asado sin parrilla. Nada de interconectar escuelas o proveerles de energía eléctrica. No, directamente no más computadoras. https://www.pagina12.com.ar/195399-mauricio-macri-comparo-la-entrega-de-notebooks-de-conectar-i. Y mientras, Heidi Vidal – ‘la’ carta pro – asentía con cara angelical a su lado…

Un líder que, como tantos, ya no escucha ni a propios ni a ajenos y quiere reelegirse para hacer… lo mismo pero más rápido en los próximos 4 años. https://www.cronista.com/economiapolitica/Macri-Si-ganamos-iremos-en-la-misma-direccion-pero-lo-mas-rapido-posible-20190326-0066.html

Y así podría uno seguir indefinidamente, dando cuenta de las sucesivas imbecilidades que emite un tipo… ¡que cree estar haciendo todo bien!

Sin lugar a dudas el tilingo que nos gobierna es uno de los ejemplares más acabados del esperpento argentino. Y como mal de muchos, consuelo de tontos, me niego a pensar piadosamente que lo que estamos viviendo aquí se repite con Trump y Bolsonaro en Estados Unidos y Brasil.

La ciencia sostenida por los concursos televisivos; la educación sin acceso a tecnología básica y con docentes mal pagos porque, para qué, si no hay trabajo para ofrecerle a nadie;  y los gobernantes rifando todos los días reservas y deuda (equivalente casi a un PBI), para mantener un dólar no tan bajo como para que la soja transgénica no se venda, ni tan alto como para mantener la inflación 'controlada' en un 4 por ciento... ¡mensual! Más de lo que otro país latinoamericano, como Chile, tiene en un año…

Deformación grotesca de la realidad y subversión de valores. República Argentina 2019, versión PRO del modelo extractivo al que no le interesa agregarle ningún valor a la producción de materias primas, razón por la cual la educación, el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la cultura resultan banales. Pero pro ¿qué? ¿Pro colonización,  pro subdesarrollo, pro país bananero, pro buena vida para pocos, pro expoliación de todos los bienes? 

Y nosotros votamos esto. Incluso cuando, como yo, nos negamos a optar en aquel balotaje de 2015, por entender que era una trampa de un sistema viciado. Claramente no votar o votar en blanco fue también un acto electoral, pero también es claro que sólo una trampa estructural enfrenta como alternativas a un inútil continuista que ni siquiera era bien visto por su gran electora y otro inútil que confiaba en los de su clase para poner al país en la senda neoliberal del crecimiento económico.

Frente a campañas y operaciones de prensa, noticias falsas, deformaciones caricaturescas, no hay nada que creer en el discurso público del esperpento argentino. Lo único cierto es el dato puro y duro que nos ofrece a la mayoría la realidad día tras día: nuestros pesos – cuando hay - valen cada vez menos; los intereses de las deudas nos carcomen las tripas; no podemos comprar los remedios que necesitamos, mientras dosificamos las consultas médicas; si hay auto no podemos cargarle nafta y si dependemos del transporte público tenemos que ir midiendo las salidas y optando por las saludables caminatas; y rogar para que tanto el frío como el calor no sean excesivos, porque no hay manera de pagar los tarifazos. Y mientras tanto en la calle la cana te tira a matar… o te asesinan dos tarados que salieron a hacer tiro al blanco móvil de manera azarosa y que no eran parte de alguna mafia, sino tarados nomás.

El esperpento argentino de 2019 se caracteriza porque nadie te aplica un ajuste. En el paroxismo liberal, cada uno hace su propio ajuste. Es como la libertad de expresión. Nunca hubo tanta, solo que cada vez hay menos pluralismo en los medios para ejercerla y a nivel de redes es tanta, que resulta inabarcable.

¿Qué nos queda? Esperar al 10 de diciembre, jugar al loto o al quiniseis para ver si un golpe de suerte para la caída sin red de millones de personas, rezar quizás para que alguna fuerza sobrenatural ilumine la mano de cada votante en agosto, octubre y noviembre próximos. Y mientras tanto seguir así, pasmados, sin siquiera ganas de escuchar prácticamente a nadie – y menos aún si gritan de uno u otro lado de la ‘grieta’ -, un poco abrumados por el nivel superlativo del grotesco que hemos sabido conseguir…

O más bien mirar críticamente esa imagen risueña de la decadente sociedad que hoy somos, devuelta por el espejo cóncavo. Entre otras cosas, porque en la esfera pública no hay nada por lo que sonreír. Como decía del Valle Inclán: "Las imágenes más bellas, en un espejo cóncavo, son absurdas. Deformemos la expresión en el mismo espejo que nos deforma las caras y toda la vida miserable de España".


La Rioja, 26 de mayo de 2019


domingo, 24 de marzo de 2019

La Corte declaró inhábil la enmienda a los artículos 120 y 171 de la Constitución de la provincia de La Rioja

Basta de experimentos institucionales para resolver disputas internas de poder. La falsa enmienda que acaba de caer es una aberración típica de pícaros leguleyos y ha sido una experiencia vergonzosa para la provincia y para el partido de gobierno.




miércoles, 27 de febrero de 2019

FORMACION DE COROS ÁULICOS Y ESCOLARES: Un trabajo excepcional para los docentes de música de escuelas primarias porque "TODOS PUEDEN CANTAR"



Formación de coros en las escuelas de nivel primario: ¡TODOS PUEDEN CANTAR!


Por María Rosa Di Santo


Entre 2017 y 2018 integré el equipo de trabajo conformado por la Prof. Andrea Aventuroso, de la provincia de La Rioja, orientando una investigación que pretendió trazar el cuadro de situación para aplicar una política educativa, diseñada a tal efecto, tendiente a promover la formación de coros áulicos y escolares en las escuelas primarias de la jurisdicción.

Todo el proceso de indagación y producción fue una experiencia excelente de aprendizaje y trabajo, y sus resultados son, a mi criterio, de alto valor para la música, el canto coral y el sistema educativo riojano, más allá de que se logre continuidad en su aplicación.

Los textos producidos han sido publicados por el Consejo Federal de Inversiones y están disponibles libre y gratuitamente en su biblioteca virtual (ver enlace).

En particular me detengo a destacar la calidad de sus Anexos, porque tienen la sustancia de producciones que, en cada caso, implican aportes significativos a la educación primaria en general y musical en particular, dada por la rigurosidad de las metodologías aplicadas: entrevistas a maestros y expertos locales y de otras provincias; análisis bibliográfico y documental; experimentación y elaboración de un libro destinado a los docentes de música cuyos contenidos curriculares se adecuan a la currícula vigente y fueron evaluados por expertos; pero también por la claridad y pertinencia de sus textos y la información que brindan.

Así, el Anexo I es de mucha utilidad a nivel jurisdiccional porque traza el Diagnóstico socio-institucional de las escuelas primarias de la provincia, ámbito donde se pretende trabajar. Hay en él un recorrido histórico que relata el proceso por el cual un determinado enfoque de derecho universal relativo al acceso al canto coral se desarrolló en La Rioja de la mano de la llegada de la Maestra Olga de Cara de Brizuela y Doria desde Mendoza, hace ya medio siglo, y el trabajo de sus discípulos.

A continuación el Anexo II ofrece un análisis comparativo de La Rioja con los escenarios 'exitosos' en materia de canto coral infantil del país, corporizados por la ciudad de Mendoza y el Instituto Domingo Zípoli de Córdoba. Este informe describe las condiciones de posibilidad que explican cómo y por qué se desarrolló el canto coral infantil en las tres zonas.

El Anexo III compara la formación superior vigente en dirección y canto coral en Córdoba, Mendoza y La Rioja y es una información de gran valor para quienes desean seguir este camino en el ámbito de la música y la enseñanza de la música.

El Anexo IV reproduce la versión preliminar del Manual Guía 'Todos podemos cantar' que sale a la luz como un texto independiente este mes de abril bajo el título '¡Todos pueden cantar!' y es en sí mismo un aporte muy valioso al tema y la actividad de parte de la Prof. Aventuroso y sus colaboradores en materia de contenidos, como el Maestro Jorge Salica y la Prof. Emilia Robles, entre otros y sin olvidar la voz de los expertos que la asistieron.

Finalmente, el Anexo V da cuenta de la etapa de experimentación llevada a cabo sobre una primera versión del Manual-Guía en el año 2018, con la colaboración de tres escuelas y tres docentes de música de la ciudad de La Rioja.

Como se puede leer en el resumen del informe general que publica el CFI, el objetivo general del trabajo fue indagar en cómo generar las condiciones de posibilidad para que los maestros de música en ejercicio puedan promover el canto coral infantil en las instituciones primarias donde trabajan y a tal efecto facilitarles la edición de un Manual-Guía que complemente, actualice y fortalezca la formación en canto coral, dirección coral, técnica y pedagogía vocal.

Los resultados son dos: el texto del Manual Guía en su última versión antes de la revisión completa que se imprimió bajo el nombre ¡Todos pueden cantar!; y la elaboración de un programa educativo destinado a utilizar ese texto en las prácticas de los docentes de música, en los espacios curriculares ya vigentes para música y sin que la tarea demande cambios presupuestarios o en las condiciones laborales de los maestros.
El programa educativo que se formuló a través del proyecto correspondiente tiene carácter universal; se propone de aplicación gradual y voluntaria a nivel de los docentes de música y las escuelas donde trabajan; y se estructura en torno a una propuesta de capacitación docente de un año de duración, durante el cual se ofrecería asistencia experta para familiarizarse con el Manual-Guía y experimentar la aplicación en sus prácticas en el aula.
El impacto previsto fue que en tres años el 90 por ciento de las escuelas primarias de la ciudad de La Rioja estén alcanzadas por la iniciativa. Su aplicación quedó pendiente en 2019 por falta de presupuesto.

El próximo 3 de mayo de 2019 a las 18, en la nueva edición de la Feria de la Música de La Rioja, será presentado ¡TODOS PUEDEN CANTAR!. Esperamos a todos los que se quieran llegar.



Textos completos publicados por el CFI


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martes, 12 de febrero de 2019

¿Escrache o linchamiento? ¿Esta es la única forma de justicia a la que podemos aspirar?




Por María Rosa Di Santo

El escrache, por definición, es una acción intimidatoria pública que en nuestro país comenzó a usarse frente a la inacción o demora del sistema judicial para juzgar primero a represores y luego a corruptos, a la manera de una catarsis colectiva. Sin embargo, en el último tiempo y de la mano del movimiento feminista que está reconsiderando las relaciones entre los sexos y las posiciones de las mujeres en la sociedad, se empezó a usar el escrache para denunciar a hombres que supuestamente han cometido delitos de género (“Cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en ámbito público como en el privado”. Convención de Belem do Pará vigente en Argentina desde 1996) en la actualidad o en el pasado. Esta acción suele presentar tres particularidades en las que me quiero detener: no necesariamente el escrache está acompañado por una denuncia judicial; no siempre las supuestas víctimas se identifican, alegando temor a diversidad de represalias, y en ocasiones el escrache se realiza usando la tradicional red discursiva informal del chisme, es decir se sostiene en el ámbito de lo ‘privado’ aunque de hecho por su magnitud termina convirtiéndose en ‘público’, con todo lo relativo que supone esta dicotomía hoy.

Obviamente estas particularidades tienden a ‘proteger’ a los denunciantes, en perjuicio de los denunciados. Esto no es grave cuando el denunciado es culpable pero los delitos cometidos se mantuvieron impunes por el silencio de las víctimas o porque el denunciado posee buenos mecanismos de defensa – como vinculaciones y dinero - para mitigar la denuncia. Por supuesto que el problema que se plantea en estos términos ubica a la justicia – y al poder político que la maneja – como corresponsables de lo que ocurre, pero fundamentalmente plantea, desde el punto de vista de la persona común,  una situación muy delicada: si dejamos de lado la justicia porque funciona mal y no garantiza el ejercicio de nuestros derechos  ¿quién dice entonces que el denunciado es culpable? ¿Y si fuera inocente? ¿Y si la condena social se basa en que es verosímil que sea culpable – por su cara, por su modo de relacionarse con la gente, por la familia o el sector social del que proviene, etc. – y ya no importa si es verdadero?

Cuando frente a las profundas falencias de la justicia no recurrimos a ella, la condena social vehiculiza y agota la denuncia. Y lo hace de una manera despiadada, cruel y muy efectiva, por cierto. Las redes sociales aportan lo suyo. Y cuando no bastan, se las complementa con un sistema de presiones cara a cara para que cada quien tome posición a riesgo de ser considerado cómplice. Por supuesto que los denunciados – suponiendo que sean inocentes – siempre tienen potencialmente la instancia judicial para plantear una acción civil  de daños y perjuicios a la imagen, el honor o su reputación mediante la publicación de calumnias o injurias, pero ¿qué pasa mientras tanto? El escrache puede terminar teniendo el mismo efecto de un “linchamiento”. La antropóloga Rita Segato decía en diciembre pasado, en el cuarto Encuentro Latinoamericano de Feminismos, que desde este movimiento “podría haber una instancia de juicio justo”, -en vez de las escraches como se los conoce ahora, -“como una asamblea, para que la situación no sea un linchamiento sin sumario. (…) Si defendemos el derecho al proceso de justicia, nuestro movimiento no puede proceder de esa forma que ha condenado” respecto del terrorismo de Estado (Agencia Paco Urondo), por ejemplo.

Como madre, tía, amiga de madres con hijos varones me resulta muy apropiado analizar lo que está pasando en clave de algunos filósofos que han dado vuelta como una media la realidad a través de sus reflexiones. Es un ejercicio intelectual que a mí me parece que hace falta porque, por ejemplo,  siempre preocupado por indagar acerca de “los efectos de poder y la producción de verdad”, Michel Foucault decía: “…sueño con el intelectual destructor de evidencias y universalismos, el que señala e indica en las inercias y las sujeciones del presente los puntos débiles, las aperturas, las líneas de fuerza, el que se desplaza incesantemente y no sabe a ciencia cierta dónde estará ni qué pensará mañana, pues tiene centrada toda su atención en el presente, el que contribuya allí por donde pasa a plantear la pregunta de si la revolución vale la pena (y qué revolución y qué esfuerzo es el que vale) teniendo en cuenta que a esa pregunta sólo podrán responder quienes acepten arriesgar su vida por hacerla” (‘No al sexo rey’, 1977).

Me pregunto cómo operan en esta realidad nuestra, casi 50 años después, los efectos de verdad de ciertos discursos que ponemos a circular con convencimiento y de manera colectiva, y no hablo aquí en la primera persona del plural porque es mayestático sino literalmente. Dice Foucault:  “Lo importante, creo, es que la verdad no está fuera del poder ni sin poder. (…) La verdad es de este mundo; se produce en él gracias a múltiples coacciones. Y detenta en él efectos regulados de poder. Cada sociedad tiene su régimen de verdad, su ‘política general’ de la verdad: es decir, los tipos de discurso que acoge y hace funcionar como verdaderos o falsos, el modo como se sancionan unos y otros; las técnicas y los procedimientos que están valorizados para la obtención de la verdad; el estatuto de quienes están a cargo de decir lo que funciona como verdadero” (‘Verdad y Poder’,1974).

Cuando el poder a nivel macrosocial se ejercía por delegación y la representación no se había deslegitimado como ahora, cuando el ciudadano común respetaba y temía el servicio de administración de justicia aunque lo supiera injusto, cuando el ‘saber’ era reconocido en términos de autoridad respecto del hombre de leyes, del académico, aun cuando erraran, por supuesto, a sabiendas o no, cuando no éramos conscientes de la existencia de una microfísica del poder que atraviesa nuestras vidas desde el ámbito privado de nuestras propias casas, la política general de la verdad fluía de arriba hacia abajo. Eso no era necesariamente bueno en sí mismo. Lo que nos importa es subrayar que ya no pasa. Pero lo que sí pasa, tanto en el antiguo régimen de verdad como en el actual, son los abusos. El punto es qué, cómo y quién dice qué es verdad en los discursos que se imponen como tales justamente por el poder que detentan, por la legitimidad de la lucha feminista, porque lo que durante siglos fue ‘impensable’ hoy es lo contrario y no hay estrategias y tácticas claras de defensa frente a ellos. El derecho como tal, la ley, parece insuficiente, moroso, caprichoso, oxidado en su extenso camino entre la letra sancionada y la aplicación en cada caso singular.

Foucault recomienda pensar “instrumentos y útiles” para no seguir generando nuevos “efectos de dominación” funcionales a los previos. La disidencia con un orden establecido requiere de un “instrumento ideológico: un instrumento de análisis, de percepción, de desciframiento. Una posibilidad de definir tácticas, etc. Esto es en efecto lo que hay que hacer” (‘Encierro, psiquiatría, prisión’, 1977). Destaca como necesario aprovechar la teoría para “edificar progresivamente un saber estratégico”, buscar el instrumento adecuado a partir del análisis de situaciones singulares porque todo proceso de lucha requiere de una “reforma estratégica”. A diferencia de lo que normalmente ha ocurrido, la lucha no debería quedarse únicamente en la denuncia de las contradicciones (‘Poderes y estrategias’, 1977).

En 1975 Gilles Deleuze dice de Foucault que lo que este último vino a decir es que “el poder no se posee, se ejerce. No es una propiedad, es una estrategia: algo que está en juego”; que el poder “es un efecto de conjunto”, no reside sólo en el Estado; y que el poder “produce lo real”, entre otras afirmaciones que contradicen los postulados tradicionales. En esta lucha de género que las mujeres hemos emprendido en esta última etapa histórica – puesto que sería injusto ignorar todos los antecedentes de las pioneras, las famosas y las anónimas, que lucharon por sus derechos – es bueno que la lucha tenga en claro que el poder se ejerce hasta en los más mínimos mecanismos y relaciones de la vida social; es bueno que se estructure en discursos alternativos que se hacen públicos para construir consensos desde la identificación y no desde el temor, porque así logran efecto de verdad y producen lo ‘real-otro’ a nivel simbólico,  pero es malo que no responda a estrategias que, básicamente, procuren no banalizar las propias banderas de lucha. Aun para luchar por lo justo hay que ser riguroso.

Y buscar alternativas que no reproduzcan los modelos conocidos. A la afirmación de un dirigente maoísta respecto de que en un primer estadio de revolución ideológica “estoy a favor de los ‘excesos’. Hay que doblar el bastón en el sentido contrario, no se puede cambiar el mundo sin romper unos huevos…”, Foucault responde “sobre todo, hay que romper el bastón…” (‘Sobre la justicia popular’, 1972). Ambos se referían a los tribunales populares en reemplazo de los burgueses, pero el filósofo francés advierte que lo nuevo no debería ser “el embrión” de otra forma de “opresión”.

Segado dice lo propio. Se plantea: “¿qué es lo contrario a la impunidad? ¿El punitivismo?”, para discurrir de la siguiente manera: “No quiero un feminismo del enemigo, porque la política del enemigo es lo que construye el fascismo. Para hacer política, tenemos que ser mayores que eso. (…) Antes de ser feminista soy pluralista, quiero un mundo sin hegemonía. Lo no negociable es el aborto y la lucha contra los monopolios que consideran que hay una única forma del bien, de la justicia, de la verdad: eso es mi antagonista”. Y lanzó esta advertencia, que comparto: “el feminismo punitivista puede hacer caer por tierra una gran cantidad de conquistas”, es “un mal sobre el que tenemos que reflexionar más”, y recordando la violencia que se vive en las prisiones, nos plantea: “¿Puede un estado con las cárceles que tiene hacer justicia? Esa no puede ser la justicia; ser justo con una mano y ser cruel con la otra”.

La antropóloga pide tener “cuidado con las formas que aprendimos de hacer justicia” desde lo punitivo, que están ligadas a la lógica patriarcal. El desarrollo del feminismo, recalca, no puede “pasar por la repetición de los modelos masculinos”. Frente a eso, sabe que la respuesta no es fácil: “No hay una solución simple, pero es necesario pensar más y estar en un proceso constante. Cuando el proceso se cierra, es decir, cuando la vida se cierra, se llega a lo inerte. La política en clave femenina es otra cosa, es movimiento”.

Habrá que seguir pensando, hacer consciente nuestro poder e ir descartando atajos, pues.


La Rioja, 12 de febrero de 2019